Lago Junior en Son Bibiloni. | Pere Bota

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Lago Junior Wakalible (Abidjan, 1990) ya forma parte de la leyenda mallorquinista. Después de casi seis años en el vestuario del equipo —es el miembro de la plantilla que más tiempo acumula en Son Moix—, el extremo africano ha accedido a un selecto grupo de futbolistas cuyas cifras están bañadas en oro.

Con su participación en el encuentro del pasado fin de semana frente Osasuna, el internacional marfileño suma ya doscientos partidos oficiales vistiendo de rojo y negro. Un registro forjado hasta en tres categorías diferentes que le convierte en una parte destacada de la historia más reciente de la entidad. Un trayecto a bordo de una montaña rusa en el que siempre ha sido importante.

«Es un objetivo cumplido para mí, un sueño», asegura Lago al repasar sus números con el Mallorca, al que llegó en enero de 2006 de la mano de Maheta Molango tras completar una gran primera vuelta con el Mirandés. «Firmas con un equipo con el deseo de hacerlo bien y estar mucho tiempo, pero nunca imaginaba que llegaría a los doscientos partidos aquí», confiesa. «Cualquier jugador quiere eso, tener sitio, jugar mucho y hacer historia en el club. En mi caso lo estoy consiguiendo poco a poco, ascendiendo cada dos años y logrando cosas como la del domingo, que es llegar a una cifra como esta. Estoy contento, sobre todo sabiendo cómo he llegado hasta aquí y conociendo la historia del Mallorca. Y que la gente me lo reconozca es lo más bonito».

Recuerdos

En el tiempo que lleva en la isla Lago ha llenado todo un baúl de recuerdos y ha protagonizado imágenes de todo tipo. Aunque si tiene que elegir, responde rápido. «¿El mejor partido de los doscientos? El del ascenso contra el Deportivo, sin duda. Nunca se me va a olvidar. Ha habido otros partidos bonitos, pero ese fue especial. Ascendimos con una plantilla con la que poca gente contaba, delante de nuestra gente, delante de nuestra familia, remontando… Fue todo increíble, el día perfecto», sentencia.

Lago tampoco duda al seleccionar uno de los 37 goles que ha celebrado como bermellón. «Yo creo que hay por ahí alguno que no me han contado», aclara antes sonriendo. «Me quedo con el que le metí al Real Madrid, porque fue el primero que marqué en Primera y sirvió además para ganar el partido. Otro sería el del partido de Liga en casa contra Deportivo de la temporada del ascenso. Fue un golazo», señala.

El expediente mallorquinista de Lago también está salpicado por momentos duros. Como los dos descensos, especialmente el que mandó al Mallorca a Segunda B en Anduva. Aunque para el marfileño el recuerdo más doloroso es el que le dejó varios meses fuera de los terrenos de juego. «El peor partido es del día que me lesiono en Badalona. A los jugadores nos gusta estar cada fin de semana en el campo y después de ese día tuve que estar tres meses fuera», recuerda.

Situación

En seis años y doscientos partidos, Lago también ha tenido tiempo para replantearse el futuro en otros clubes y otras ligas. En cualquier caso, él mismo afirma que nunca ha llegado a verse fuera del Mallorca del todo. «No, porque el club desde siempre ha contado conmigo», destaca. «Sí que es verdad que el año pasado tuve muy poca participación, pero creo que siempre he tenido un buen comportamiento, he animado a mis compañeros y he sido uno más, a pesar de que no jugara. En eso el club siempre ha sido claro y me ha dicho que si me quedaba contarían conmigo y harían lo que fuera para que fuera feliz, que luego ya todo dependería de mi trabajo. Este verano sí que es cierto que han llegado muchas ofertas pero el Mallorca me demostró que cuenta conmigo y que si trabajaba podría tener minutos. Y decidí quedarme por eso».

Lago Junior, que hasta el momento solo ha sido titular en la visita al Bernabéu, es optimista con respecto al futuro del Mallorca y a su capacidad de supervivencia entre los grandes. «Estas semanas están siendo duras, pero los compañeros están ilusionados y sabemos que esto es muy largo. No hay que volverse locos», recomienda.