Manolo Bosch, secretario general de la FFIB, posa en una imagen reciente. | Redacción Deportes

TW
2

Mano derecha de Miquel Bestard durante casi tres décadas y figura clave en el organigrama de la Federació de Futbol de les Illes Balears, Manolo Bosch Vicens (Palma, 12 de enero de 1955) vuelve poco a poco a la normalidad después de quince días intubado, con doce kilos menos y unas pesadillas que recuerda con todo lujo de detalles, propias del coma inducido al que fue sometido para salvarle la vida el pasado 12 de diciembre. «Me dijeron: o te intubamos o te morirás. Para salvarte tenemos que sedarte porque te quedarás sin aire y llegará un momento en el que no podrás respirar. Ante eso, qué puedes hacer...Es un cara y cruz y afortunadamente ha salido bien. No era mi momento», cuenta Manolo Bosch con la emoción del que ha salvado con éxito el peor episodio de su vida.

«Recuerdo los sueños o más bien las pesadillas con claridad. Sueñas con los seres queridos que ya no están e incluso con una especie de barca y de gente que te reclama. Entonces le dices a San Pedro que espere un poco porque todavía no es tu momento...».

Bosch también ha superado lo que llaman el síndrome post-UCI. Porque tras la COVID-19, el paciente entra en un estado de debilidad, dificultad para respirar, para moverse, una suerte de secuelas físicas y psicológicas porque de la UCI «sales muy desorientado». «Hay dos caminos -prosigue el dirigente- a seguir: o estás todo el día tumbado en el sofá con la manta viendo películas o coges el toro por los cuernos y te pones a trabajar físicamente para recuperar la musculatura perdida. Es lo que he hecho yo. Al día siguiente de salir del hospital contraté a un fisio para recuperar el cuerpo y cada día trabajo una hora y media con él más otro rato por mi cuenta. Y en apenas un mes he pasado de no poder abrir un yogur o una botella de agua porque no tienes fuerzas a caminar hasta 6 kilómetros y medio, que es lo que hice el otro día. Ya he recuperado cuatro de los doce kilos que perdí...».

Noticias relacionadas

Bosch relata cómo comenzó su calvario. «El 5 de diciembre mi mujer no se encontraba muy bien y entonces fuimos al PAC. Allí le hicieron la prueba y dio positivo en COVID-19. Entonces le dijeron que sería conveniente que las personas cercanas se hicieran la prueba. Yo ya me había hecho en la federación y era negativo. Me la hice y di positivo sin tener ningún síntoma de nada. Pero al cabo de los días, mientras mi mujer mejoraba, yo empeoraba. Me cansaba mucho. Entonces fuimos a Urgencias y vieron que el nivel de oxígeno en sangre, que debe estar al 100%, era de un 65%. El 12 de diciembre ingresé de Urgencias en Son Espases. Mis pulmones no aceptaban el oxígeno que recibía a través de la nariz con lo que ellos llaman las gafas y así fue como se llegó a la intubación. Era la única forma. Yo era reacio, pero gracias a la intubación ahora puedo contarlo. Me salvaron la vida». Bosch abandonó el hospital el día de su 66 cumpleaños, el pasado 12 de enero, después de pasar los peores días de su vida. «Desde aquí quiero aprovechar para dar las gracias al esfuerzo sobre humano de todo Son Espases y en especial de todo el equipo de Neumología. Su labor es impagable y estaré eternamente agradecido».

Acompañado por su mujer, su hija y su yerno «que lo han pasado muy mal de verme a través de un cristal», ya trabaja para recuperar la normalidad y ahora que le ha visto las orejas al lobo, no puede evitar que le hierva la sangre cuando ve las cosas que suceden. «Cuando veo esas fiestas ilegales o gente que no cumple las normas, no lo comprendo. Este virus no es ninguna broma y le puede pasar a cualquiera».

En un mes vuelve a la FFIB

Manolo Bosch tiene previsto reincorporarse a su trabajo en la FFIB el próximo 15 de marzo. El dirigente lleva cerca de tres décadas al lado de Miquel Bestard. Primero como secretario del Comité de Entrenadores, cargo que compaginaba con sus labores en la FFIB al lado de Borrás del Barrio, y posteriormente ya con Bestard al frente del balompié balear. Hombre imprescindible para el buen funcionamiento de la FFIB por su carisma y su conocimiento de los entresijos. Su vuelta es, sin duda, la mejor noticia para el mundo del balompié.