Brittney Griner, con la selección de Estados Unidos.

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La WNBA ha elevado la voz y ha reforzado sus mensajes en las últimas horas para exigir la liberación y vuelta a Estados Unidos de Brittney Griner, que este sábado cumplió cien días detenida en Rusia acusada de llevar drogas en su equipaje cuando iba a tomar un avión tras abandonar la disciplina del UMMC Ekaterimburgo, equipo en el que la internacional estadounidense compartía vestuario con la mallorquina Alba Torrens.

El Sindicato de Jugadoras de la WNBA (WNBPA) divulgó este sábado un comunicado pidiendo a sus colegas del deporte y a la sociedad en general que se unan a sus exigencias para la liberación de Griner y para que las autoridades estadounidenses hagan todo lo posible para que regrese al país. "Hacemos un llamado a que todo el mundo use sus plataformas, sin importar su tamaño, para llamar la atención sobre su injusta detención, para conseguir que Cherelle (la esposa de Griner) se reúna con el presidente Biden y para traer a casa a nuestra hermana", afirmó la nota.

Con la etiqueta #WeAreBG (#SomosBG, por las iniciales de Griner) y pidiendo a sus seguidores que visiten la web wearebg.org, numerosas jugadoras de la WNBA han publicado además mensajes en sus redes sociales para que la situación de Griner no caiga en el olvido. Sue Bird, Nneka Ogwumike, Brianna Turner, Breanna Stewart, Alysha Clark y Natalie Achonwa son algunas de las jugadoras de la WNBA que han recurrido a la movilización en las redes sociales para seguir con su campaña para que vuelva su compañera de las Phoenix Mercury.

A ese esfuerzo también se unieron figuras de la NBA como Chris Paul, Kyrie Irving, Jaren Jackson Jr., Andre Iguodala o CJ McCollum. Equipos como las New York Liberty o las Seattle Storm llevaron camisetas estos días en apoyo a Griner antes de sus partidos mientras que otros como Los Angeles Sparks dedicaron sus ruedas de prensa por completo a su compañera detenida en lugar de hablar de baloncesto.

Después de que en las primeras semanas se tratara el arresto de Griner con silencio y discreción por todas las partes, por miedo a que pudiera empeorar su situación si se daba a conocer, en los últimos días el mundo del baloncesto se ha movilizado y ha aumentado la presión para exigir el retorno de la jugadora. En este sentido, su esposa, Cherelle Griner, ha dado varias entrevistas en televisión esta semana para pedir al presidente estadounidense, Joe Biden, que tome cartas en el asunto. "Hay una persona que puede rescatarla y es nuestro presidente. Tiene ese poder y me pregunto '¿por qué no lo estamos usando?'", afirmó a la cadena ESPN. "Estamos a la espera de que (Biden) use su poder para liberarle", añadió.

Aunque su detención no se dio a conocer hasta el 5 de marzo, Griner fue arrestada en un aeropuerto ruso el 17 de febrero y fue acusada de tener en su equipaje cartuchos con aceite de hachís para vapear. En un vídeo difundido entonces por el servicio de aduanas de Rusia salía una mujer con la apariencia de Griner pasando un control de seguridad y, posteriormente, se veía a trabajadores del aeropuerto revisando su equipaje.

Griner fue arrestada por contrabando de drogas, se encuentra desde entonces en prisión preventiva -al menos hasta el próximo 18 de junio-, y podría ser condenada a hasta 10 años de cárcel.
En mayo se supo que Rusia y Estados Unidos negocian el canje de la jugadora por el comerciante de armas ruso Víktor But, conocido como el "mercader de la muerte" y que cumple condena en una prisión estadounidense. El Departamento de Estado de EE.UU. "determinó" que Griner se encuentra "detenida injustamente" en Rusia.

Griner, de 31 años, es con Diana Taurasi la principal referente de las Phoenix Mercury, con las que ganó la WNBA en 2014. Las Mercury jugaron el año pasado la final de la WNBA pero terminaron cayendo ante las Chicago Sky. Considerada como una de las pívots más dominantes de la liga, Griner ha sido elegida en siete ocasiones para el All-Star de la WNBA y también tiene dos medallas de oro olímpicas con la selección de Estados Unidos.

Como otras jugadoras estadounidenses, Griner aprovechó los meses en los que no hay competición en la WNBA para jugar en Rusia, donde su sueldo en el UMMC Ekaterinburgo (más de un millón de dólares por temporada) es más de cuatro veces superior al máximo que se puede recibir por convenio en la WNBA (228.094 dólares como tope para este curso).