La baloncestista Alba Torrens posa en Binissalem durante el encuentro con este diario. | Pilar Pellicer

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La vida le ha planteado muchísimos retos de los que ha sabido salir indemne una Alba Torrens Salom (Binissalem, 1989) que, tras una veloz y difícil salida de Rusia, dejando atrás ocho temporadas en el UMMC Ekaterimburgo e innumerables vivencias profesionales y personales, la alero mallorquina, vuelve a mirar con ilusión al futuro de la mano de su nuevo proyecto. Pese a tener potentes ofertas, Alba eligió a un Valencia Basket que colma sus aspiraciones y, junto a la selección, focaliza sus ilusiones en plena madurez deportiva y personal en un retorno a España que ha generado una enorme expectación, tras forjarse un palmarés en el que sus seis Euroligas marcan las diferencias.

Tras once años fuera de la Liga Femenina, ha elegido al Valencia Basket. ¿Cuál ha sido el factor diferencial en esa elección?
—El Valencia me ha dado la ilusión que necesitaba. Es un cambio, adaptación, seguir aprendiendo... Formar parte de un proyecto que he visto crecer desde la distancia. No hace mucho subieron a Liga Endesa Femenina y ya están peleando por el título y con éxitos en Europa. Han ido creciendo deportivamente, pero también en lo social. Particularmente, tengo ilusión de sumar y aportar al grupo de cara a los objetivos que nos marquemos. Pero habrá cosas que no cambiarán, como son el trabajo y el compromiso.

¿Ha llegado esta oportunidad en el momento justo, personal y profesionalmente, dentro de su carrera deportiva?
—La salida de Rusia, por las circunstancias en que se produjo, fue un momento difícil. Han sido muchos años allí y únicamente tengo palabras de agradecimiento por lo vivido allí en todos los sentidos. Pero también para esta nueva ocasión. Su filosofía de ir paso a paso, sabiendo que las cosas no se consiguen de un día para otro y tienen su proceso, encajan conmigo. En todos los sentidos, dentro y fuera de la pista. Quiero pensar que las cosas llegan y pasan en el momento que deben hacerlo y la oferta del Valencia Basket lo demuestra y me ha devuelto la sonrisa.

¿Cree que su vuelta a España va a suponer un estímulo a nivel de impacto para la competición?
—En los últimos años, muchas compañeras de la selección han vuelto a la Liga Endesa Femenina y han ayudado a dar visibilidad a la competición. En el caso del Valencia Basket, la afición en La Fonteta es espectacular. Pienso que el crecimiento de la liga pasa porque todos los equipos y clubes hagan un esfuerzo conjunto para potenciarla. Y a la hora de hablar de crecer en todos los sentidos, el hacer más afición es otro punto más.

Golpes se ha llevado muchos. Lesiones, derrotas, una pandemia... Pero su marcha de Rusia, ¿ha sido lo más duro que ha experimentado como deportista?
—Son cosas que no te planteas. Ha sido un momento duro, emocionalmente también... Después intentas coger perspectiva y das las gracias por estar en casa, con mi gente... Y esa perspectiva también te hace desear que ojalá todo esto acabe pronto... Fue un momento difícil y he necesitado desconectar, aunque he ido recuperando la rutina y ahora ya miro al futuro con mucha ilusión.

Ha dejado allí un trocito de su vida, muchos recuerdos, amigos, compañeras...
—Llevaba muchos años allí, y al final, lo más importante son las personas. Te quedas con las amistades, las vivencias, los recuerdos. Eso queda para siempre y lo llevaré dentro de mí, porque se han portado de una manera excelente conmigo.

¿Tiene ganas de volver a vestirse de corto, y más para reencontrarse con la selección?
—Sigue haciéndome mucha ilusión ir a la selección en esta nueva etapa, con jugadoras jóvenes de gran nivel. Compartir estos momentos, dentro y fuera de la pista. Ahora tenemos el primer objetivo, que es meternos en el Eurobasket de 2023. Tenemos una concentración que nos servirá a preparar las Ventanas de noviembre y es el objetivo. Todas miramos de reojo a los Juegos Olímpicos de París. Pero hay camino, y pensar en París no nos llevará allí. No es fácil llegar y tenemos que pasar etapas, que pasan por el Europeo, que es un hito importante.

¿Qué supone para usted la retirada de una compañeras y buena amiga como Laia Palau, toda una leyenda del baloncesto español y europeo?
—Me emocioné al saberlo, aunque la tendremos cerca como ‘Team Manager’. Laia es una de las personas y jugadoras que ha sido más auténtica, en todos los sentidos. No sé si hay un adjetivo que lo refleje mejor. Ha sido fiel a sí misma, a sus valores... Ha sido ejemplo, inspiración, amiga... Ha sido una gran suerte poder jugar con ella.