El baloncestista mallorquín Roberto Mena posa en Palma. | Pere Bota

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Jamás pudo imaginar Roberto Mena (Palma, 1984) que su aventura italiana iba a acabar de una manera tan extraña, casi huyendo del país y viviendo en una de las zonas calientes de la crisis sanitaria de la COVID-19 un confinamiento que se alargó por espacio de más de dos meses, aunque «ya a mediados de febrero nos hablaban de una cuarentena voluntaria». El baloncestista paralímpico mallorquín, que esta campaña militaba en el Dinamo Sassari, en Cerdeña, regresó a la Isla a principios de esta semana tras toda una odisea, cancelaciones de barcos y una larga espera en Barcelona antes de embarcar hacia su tierra natal.

«Ha sido toda una experiencia», refiere el internacional con la selección española de baloncesto en silla de ruedas y tetracampeón de Europa de clubes. «El cierre o la clausura obligatoria fue del 7 de marzo al 21 de mayo, aunque desde el 15 de febrero entrenábamos ya en grupos de cuatro y el 10 de marzo se cerraron los puertos... Luego se cancelaron la Liga y la Copa de Europa y empezó todo...», recuerda el deportista, impactado por su experiencia en Italia.

Recuerda Mena que la gente en Sassari «fue muy respetuosa, si salías a comprar más de una vez a la semana te llamaban la atención. Estaban los tanques en la calle...». Fueron unas largas semanas en las que, incluso, tuvo un pequeño susto al pasar un episodio febril en pleno auge del coronavirus en el país, «aunque se descartó, más cuando todos los jugadores pasamos el test y dimos negativo», explica ya rodeado de los suyos.

Decidió desaparecer de las redes sociales y desconectar de los medios, «vivía en un bucle, todo era un déjà vu... Lo que vivía y sentía en Italia era lo mismo que días después pasaba en España», explica Roberto, que pasó solo en casa la cuarentena «e intentaba transmitir tranquilidad a mi familia, que era la única gente con la que hablaba con normalidad. Y les anticipaba los acontecimientos», añade el baloncestista, que con la selección española de baloncesto en silla de ruedas participó en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, entre otras competiciones internacionales.