El Iberostar Palma cae ante el Melilla y ya es colista | Miguel Ángel Borrás

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El Iberostar Palma toca fondo. Los de Félix Alonso pagaron su falta de acierto en ataque, especialmente desde más allá de 6’75 (2 de 15), lo que unido al físico y la calidad de un Melilla lanzado (15-6 y +5) y un Dani Rodríguez letal en los últimos minutos, acabó costándole a los isleños una nueva derrota, la cuarta consecutiva (57-69). Pero tal vez la más dolorosa, pues este nuevo revés en Son Moix sitúa a los baleares en la cola de la clasificación de la LEB Oro (6-15) antes de un parón para la disputa de la Copa Princesa que se va a hacer muy largo.

Ventajas
Fue el Melilla el que marcó el ritmo del partido en los dos primeros cuartos. Con Mockford tocado y sin Joan Tomàs, los problemas se le amontonaban al Palma, que tuvo que exprimir al máximo sus recursos.
Sin demasiados alardes, pero siendo superior en acierto al Iberostar, los hombres de Alejandro Alcoba abrían brecha en el electrónico (15-23, min. 10). Imponiendo su poderío físico, en especial en labores defensivas, los norteafricanos cerraban un gris parcial (12-20) con un triple de Almazán que les dejaba dieciséis arriba (27-43) al ecuador de un partido que habían decantado de su lado y que se ponía muy cuesta arriba para un Iberostar, por fases, fuera del encuentro.

Y llegó la esperada reacción. Todavía con margen para levantar el partido, fue Zyle quien tiró de galones para adueñarse de la pintura e impedir que el rival se fuera en el electrónico de Son Moix (46-57, min. 30).
Rafa Huertas se unió a Zyle y una antideportiva señalada a Miki Servera acercaban más que nunca al Iberostar a un triunfo en el que pocos creían (53-59, a 6:17). Entonces emergió la figura de Dani Rodríguez para anotar diez puntos seguidos que rompieron definitivamente el partido y dejaron noqueado a un Iberostar penalizado por sus errores en el triple y carente de poderío interior (Jawara apenas se hizo notar) en muchas fases para contrarrestar el potencial de un Melilla que tiró de galones y plantilla para hurgar en la herida de un Palma hundido.