El escolta del Barcelona Regal Juan Carlos Navarro lucha con pivot esloveno del Real Madrid, Mirza Begic, y el escolta Sergi Llull. | Efe

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Real Madrid 76 - 71 Barcelona Regal

Real Madrid (21+14+15+26): Rudy (14), Suárez, Mirotic (5), Llull (19) y Begic (6) -quinteto inicial-, Rodríguez (21), Slaughter (2), Carroll (5), Darden, Draper y Reyes (4).

Barcelona Regal (14+31+13+14): Marcelinho (10), Navarro (15), Wallace, Rabaseda y Tomic (6) -quinteto inicial-, Sada (17), Ingles (3), Mavrokefalidis (4), Oleson (9) y Lorbek (8).

Árbitros: Emilio Pérez, Antonio Conde y Carlos Peruga. Eliminado por personales Joe Ingles (min.40).

El Real Madrid tuvo que recurrir a la vía del sufrimiento para conseguir el primer punto de la eliminatoria final por el título ante el Barcelona (76-72), con Sergio Llull y Sergio 'Chacho' Rodríguez, como principales adalides de una empresa que, por momentos, tuvo aspectos épicos.

Tras un gran comienzo en el que el Real Madrid apretó en defensa y fue incisivo en ataque, con un 6-0 en los primeros tres minutos, el entrenador del Barcelona, Xavi Pascual, se vio obligado a mover ficha y a poner en pista todos sus poderes, incluida una defensa en zona.

El 21-14 del primer cuarto fue un poco engañoso, no obstante, porque Sergio Llull consiguió un triple de fortuna en el último segundo del periodo.

Los primeros cinco minutos del segundo cuarto fueron claves en el discurrir del partido. El Barcelona explotó y el Real Madrid se desangró en un parcial de 2-16, sin que Pablo Laso acertara a frenar esa hemorragia.

Con Darden en pista, al tiempo que Carroll, Sergio Rodríguez y Felipe Reyes y Nikola Mirotic, el Real Madrid se quedó sin defensa, sin tiro y sin rebote. Fue un experimento que salió caro, por los nulos resultados y porque se extendió demasiado en el tiempo.

Con 23-30 en el marcador, Laso tuvo que devolver a pista a Rudy Fernández y Sergio Llull para remar contracorriente, ante un Barcelona que se encontró con la mejor versión de Víctor Sada, reconvertido en pertinaz anotador con 15 puntos, hasta ese momento, y 4 de 4 desde la línea de 6,75 metros.

Tras veinte minutos de juego, la mejor versión azulgrana consiguió marcharse al vestuario con diez puntos de ventaja, 35-45, una ventaja nada baladí, tras un parcial en el segundo cuarto esclarecedor, 14-31.

El Real Madrid, poco acostumbrado a lo largo de la temporada a ir por debajo en el marcador, se encontró, en el tercer cuarto, con un Barcelona diseñado para defender a muerte, para solo dejar anotar a su rival de punto en punto y a ser posible desde la línea de personal.

Minuto 25, 39-49 en el marcador, y objetivo cumplido para el Barcelona. Laso y el Madrid parecieron maniatados, sin ideas y, lo que es peor, sin capacidad de reacción. El corazón comenzó a ser importante para el Real Madrid en cada acción, mientras que el Barcelona ejerció como un cirujano en el quirófano, con movimientos precisos y certeros.

Felipe Reyes en la última jugada del tercer parcial, falló una bandeja que pudo haber abierto la puerta de la recuperación, pero que dejó el luminoso en un complicado 50-58 para los madridistas.

Laso puso en pista a los jugadores de raza, es decir, Llull, Reyes y Slaughter, aderezados con la calidad de 'Chacho' y Carroll, para intentar recortar diferencias. A cinco minutos y medio para el final, la misión estaba más o menos encauzada con un 59-65, seis puntos de diferencia y tiempo de sobra para dar la vuelta.

Rudy sustituyó a Llull con lo que Laso potenció la versión más anotadora de su equipo, ante un Barcelona que comenzó a dar muestras de agotamiento mientras que sus ideas ofensivas se enturbiaban.

Rudy, machacando el aro en contraataque, subió el empate a 65 al marcador con más de tres minutos y medio por delante. Fue cuando apareció Navarro, esta vez con cinco tiros libres consecutivos para dar aire y vida a su equipo, 65-70, a falta de 2,20 minutos.

El 'Chacho' salió al rescate de su equipo y colocó un 71-72 a falta de un minuto, mientras que Felipe Reyes anotó una canasta, tras rebote ante Tomic, 73-72.

Con siete segundos por delante, Sada encaró la canasta en busca de la victoria y una acción embarullada fue interpretada por los árbitros como balón para el Real Madrid.

Un conato de tangana y las protestas que le valieron a Navarro una técnica sirvieron para sentenciar el primer punto del Real Madrid en la final, 76-72, aunque fuera por la vía del sufrimiento.