El brasileño Raul Neto se dirige a canasta ante la oposición de Serge Ibaka durante el partido de ayer. | Larry W. Smith

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Tal vez ha sido una de las derrotas más provechosas en la historia de la selección española de baloncesto, pero también de las que dejan tocada tu imagen. Caer ante Brasil (82-88) relega a los de Scariolo a la tercera plaza del grupo B. Pobre balance para los campeones de Europa, que han completado una primera fase del torneo olímpico para olvidar (3-2), tras un encuentro en el que los baleares Rudy Fernández y Sergio Llull no gozaron de protagonismo, fruto de las rotaciones realizadas por el técnico transalpino.

Los tropiezos de ayer, y el sufrido ante Rusia, clave para el desenlace, junto al sufrimiento experimentado frente a la débil Gran Bretaña dejan mal sabor de boca de cara al cruce de cuartos. Allí espera este miércoles Francia, un rival temible y que topará con una España lejos de su mejor nivel, rescatada por el orgullo de los hermanos Gasol y las ganas de reivindicarse de Ibaka. La mala imagen y la impresión de dejarse llevar en los últimos minutos, dando por buena la derrota y ya con Brasil al mando en el electrónico, hallan por contra una buena noticia que no es recibida así por el vestuario. Perder y ser terceros supone despejar el camino hacia las medallas. Y es que Estados Unidos y España no se verían las caras hasta una hipotética final, que pasa en primer lugar por vencer a Francia y hacer lo propio en las semifinales (Rusia o Lituania). Pero por encima de todo, por recuperar la imagen y la confianza de un equipo que volvió a ir de más a menos y exhibió carencias que se han asentado en su juego, pero que sigue soñando con el podio, aunque para ello tendrán que cambiar muchas cosas. Arrancó el choque con los subcampeones olímpicos, apoyados en un Navarro entonado (7 puntos en el primer cuarto) abrían una ligera brecha ante Brasil (20-13), que buscaba un partido loco, de ida y vuelta y echaba de menos a Nené Hilario, sin minutos al sufrir una fascitis plantar, mientras Caio Torres (ex del Menorca) se dejaba ver. Navarro cerraba el primer capítulo con dos tiros libres que daban tranquilidad a España (26-17), algo muy necesario para un conjunto que va de más a menos en sus partidos

Sensaciones
El cuarto inicial dejaba excelentes sensaciones (9 de 12 en tiros de dos, 2 de 3 en triples y 6 de 6 en tiros libres), aunque no iba a tardar en despertar el futuro anfitrión de los Juegos.

Con Splitter en pista ganaron consistencia en la pintura y buena muestra fue el rebote ofensivo (2 de España por 7 de Brasil). Giovannoni y Neto dejaron ver que hay rotación en las filas de Rubén Magnano y el primero activó todas las alarmas con un triple envenenado (37-34, a 4:04). García estrechaba las diferencias (37-35) y Varejao hacía de las suyas, pero entonces emergió de nuevo un Pau Gasol erigido en pilar básico de los campeones de Europa, junto a su hermano Marc. Su fortaleza e intimidación estiraron el estrecho margen (42-35), pero a ritmo de triples, Brasil quería recordar que también iban a por el partido y la segunda plaza del grupo (44-38, descanso) en un segundo cuarto en el que Rudy Fernández y Sergio Llull no se dejaron ver pese a que Scariolo volvió a rotar con fuerza el banquillo.

Seguía a rebufo Brasil, pero España no variaba sus argumentos. Los hermanos Gasol eran el único, a la par que Calderón imprimía otra marcha al juego. Varejao se ponía con tres faltas, mientras la conexión Pau-Marc (21 y 17 puntos, respectivamente) disparaba las expectativas en el primer tramo del tercer cuarto. El jugador de los Lakers se fue al banquillo ya como máximo anotador español en unos Juegos (410 puntos, por los 409 de Epi) e Ibaka culminó un 6-0 para soñar (59-49), que tuvo continuidad con un 2+1 del interior de Memphis, que daba una máxima esperanzadora (62-49).

Brasil no bajó los brazos (62-55) y el partido seguía acelerado, aunque a España se la notaba justa de batería. La tercera falta de Splitter acrecentó los problemas brasileños en la pintura. El partido daba una tregua con el control del marcador (66-559, pero el despegue definitivo no llegaba.

La envenenada carrera por el segundo puesto seguía abierta y España, ayer sí, ofreció síntomas de mejoría, aunque siempre apoyándose en los mismos pilares (Pau y Marc) y recurriendo a la mano de Calderón y el físico de Ibaka cuando las cosas se ponen feas. Con nueve puntos de margen arrancaba el cuarto decisivo (66-57), el que iba a decidir el destino de España y Brasil en su camino hacia las medallas. Pero en poco más de un minuto, el panorama varió ostensiblemente. Dos triples de Marquinhos Vieira equilibraron la cita (67-63, a 8:55). La cosa fue a más (68-65) y volvía a costar despegarse, aunque Sada detuvo la crisis con un triple desde la esquina (72-67, a 6:22).

Leandrinho Barbosa (23 puntos y 7 rebotes) lo confirmó y metió el miedo en el cuerpo a España con dos triples que culminaron la remontada (73-75, parcial 1-8) e impactaban de nuevo en la línea de flotación de España, que se dejaba llevar con un marcador en contra que le favorecía en el camino hacia la plata, mientras Brasil se recreaba con una victoria de prestigio, pero que tiene trampa: Estados Unidos en una probable semifinal. Eso sí, el equipo sudamericano ahondó un poco más en el último cuarto (16-31) en la herida de un equipo que no acaba de encontrar sus señas de identidad.