Globalización con derechos

Varias compañías han anunciado que no van a utilizar el algodón de la provincia de Xinjiang (China), en la que no se respeta la dignidad humana para elaborar sus productos, en este caso producción de algodón. Esas compañías han reaccionado ante la presión de ONG y organismos que han denunciado la situación. Es una buena noticia porque supone una corrección de una cierta forma de globalización que concibe las cadenas de suministro como un fenómeno anónimo.

Los bienes que consumimos vienen de muchos rincones del mundo. Hay ocasiones en las que no se respeta la dignidad de las personas que los fabrican. Si hay una opinión pública mundial informada y sensibilizada, las empresas empezarán a tener en cuenta otros criterios que no son solo el beneficio económico.