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El verano está cada vez más cerca y las altas temperaturas han hecho ya que hayamos guardado la ropa de invierno para empezar a ponernos camisetas y pantalones cortos, desprendiéndonos de los abrigos que tapaban nuestra piel, ahora algo más blanca. ¿Cómo podemos lucir y lograr un bonito moreno sin que nos dé el sol? Pues para esto están los autobronceadores.

La primera crema bronceadora se creó en el año 1927 y Jean Patou fue quien tuvo la maravillosa idea de comercializar este producto que ha llegado hasta nuestros días. Una opción para tener un bonito bronceado durante todo el año o para prepararnos para cuando vayamos a la playa. Pero ¿qué hay que hacer para lograrlo? Lo mejor es optar por un bronceado gradual.

En el mercado podemos encontrar guantes de crin, geles exfoliantes y otros productos más que prepararán nuestra piel antes de la aplicación del autobronceador. Es importante que no nos saltemos este paso para eliminar todas las pieles muertas y dejar la piel uniforme.

Es importante que insistamos en la zona de los codos y de las rodillas, ya que la exfoliación evitará que el autobronceador deje manchas o zonas irregulares. Además, gracias a la exfoliación el color quedará mucho más natural.

Da igual que haga calor, que no nos apetezca ponernos crema hidratante o que no queramos gastar nuestro tiempo en mimar como deberíamos nuestra piel. Hidratarla es una condición indispensable si queremos que el bronceado dure más tiempo y que, poco a poco, vayamos cogiendo más color.

El autobronceador queda mejor en una piel que está hidratada, se fija sin problemas y nos permite ir logrando ese color bonito que tanto deseamos. Para ello, debemos hidratar la piel a diario sin excepciones.

Si tenemos una piel muy blanca debemos empezar con un autobronceador con poco color e ir aumentándolo a medida que nuestra piel vaya bronceándose. De esta forma no será un cambio radical, sino gradual, y el resultado será mucho más bonito y natural. En caso contrario, pueden quedarnos manchas.

La rapidez no es una buena aliada cuando se trata de broncear nuestra piel, así que debemos tener paciencia. Para no tener prisas, conviene empezar ya con un autobronceador, así cuando llegue el momento de ir a la playa o a la piscina ¡ya tendremos un color de piel precioso, bonito y muy natural!

A pesar de que hemos mencionado lo importante que es hidratar la piel, esto nunca lo debemos hacer antes de aplicarnos el autobronceador. Así el producto penetrará mucho mejor. La crema hidratante la debemos poner después, para que esté sana y el bronceado quede tal y como lo visualizábamos en nuestra mente. Pero hay otros consejos que no debemos perder de vista.

Siempre aconsejamos utilizar un guante porque, en caso contrario, las palmas de las manos van a adquirir un color marrón que no vamos a querer. Tampoco deberíamos aplicar el producto autobronceador en los tobillos o las plantas de los pies porque no es una zona que se broncee naturalmente. Además nos pasará como las palmas de las manos, no va a quedarnos bien.

El autobronceador ha sido un descubrimiento fantástico que lleva muchos años entre nosotros para disfrutar de un bonito color de piel aunque no nos expongamos al sol. Eso sí, no esperemos ponernos morenos de un día para otro. El proceso debe ser gradual para que perdure y para que quede mejor.