Este tipo de enfermedad no es contagiosa y suele tener un inicio brusco. | Maslesha/Wikipedia Commons

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La dermatitis o el eccema es un problema que suele manifestarse con mayor frecuencia en los niños. De hecho, la propia Asociación Española de Pediatría (AEPED) confirma que «es la enfermedad crónica de la piel más frecuente en la infancia». Pero esto no debe invisibilizar que los adultos también la pueden sufrir y que se puede manifestar en forma de dishidrosis o eccema dishidrótico.

La dishidrosis se conoce como dermatitis eccematosa y aparece en manos y pies. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) explica que este tipo de dermatitis no es contagiosa en estos casos, aunque sí es cierto que tienen un inicio brusco que sorprende a los pacientes.

Por lo general, las personas que tienen algún problema en la piel, como una dermatitis atópica, tienen muchas más probabilidades de sufrir dishidrosis. Pero, es cierto que puede sufrir esta dermatitis eczematosa cualquier persona independientemente de su edad, aunque es más frecuente en personas jóvenes, como apunta el doctor José J. Pereyra.

La dishidrosis tiene unos síntomas concretos que permiten diferenciarla de otras posibles enfermedades de la piel. Lo que primero aparecen son ampollas pequeñas inesperadas en cuyo interior hay líquido. Es cierto que también pueden aparecer ampollas más grandes, pero no es habitual.

Estas ampollas se acompañan de un picor bastante molesto que provoca mucha incomodidad en los pacientes. Como el problema se da en manos y pies, la situación puede complicarse. Las ampollas pueden reventar, resultar antiestéticas o hacer que los trabajos manuales resulten una tortura.

Si no se trata pronto este problema o este termina volviéndose crónico, es normal que la piel se vuelva más gruesa. Es una reacción normal que suele suceder cuando la piel sufre dermatitis o eczemas de forma continuada. Pero, además, la piel también tenderá a agrietarse o descamarse con facilidad. Al afectar a manos y pies, la situación puede volverse desesperante.

Conviene no esperar demasiado para acudir al médico e iniciar el tratamiento oportuno contra la dishidrosis, ya que las ampollas se pueden infectar, lo que solo traerá más problemas. La forma más común de tratar este problema es, según la AEDV, con corticoides tópicos que deberán aplicarse hasta 2 semanas. A veces, también se añaden antihistamínicos orales para reducir el picor.

En el caso de que la situación haya evolucionado a peor, pueden recetarse corticoides orales y antibióticos si hay una infección de por medio. No obstante, lo habitual es que no haya infección y que tras el tratamiento tópico la persona esté ya recuperada. La AEDV también explica que, a veces, «se aplicará apósitos húmedos para secar las vesículas o ampollas». Todo dependerá del médico.

Es difícil prevenir la dishidrosis, ya que sus causas son desconocidas. Sin embargo, los expertos han descubierto que las personas con dermatitis atópica son más propensas a sufrirla y que la primavera y el otoño pueden afectar. Esto quiere decir que hay un factor de alergia que se debe tener en cuenta.

También se la relaciona con el estrés. Por lo tanto, conviene mantenerlo alejado para evitar que aparezcan los brotes inesperados de dishidrosis. Aunque es una afección que puede sufrir todo el mundo, las personas con problemas en la piel deben estar más atentas, ya que puede confundirse con una dermatitis atópica o alérgica y tratarse de forma inadecuada. Para evitarlo, hay que acudir al dermatólogo tan pronto como aparezcan las ampollas.