Una mujer se refresca por el calor.

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¿Sientes una emoción injustificada de miedo hacia el calor? ¿Te produce temor o episodios de ansiedad? La termofobia se produce por un temor abrumador ante el calor o las temperaturas elevadas que se traduce en un trastorno de ansiedad. En muchas ocasiones esta sensación de peligro es consecuencia de malas experiencias previas, como un golpe de calor o una insolación, que se recuerdan de forma traumática.

Este trastorno emocional puede afectar a la calidad de vida de la persona que lo padece y a su rutina diaria. Pero, ¿qué se considera una fobia? "Cuando este miedo se da ante situaciones u objetos que no suponen un peligro real ni tampoco es evolutivo, entonces nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo y es lo que denominamos fobia", destacan en la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Existen diferentes tipos de fobias, algunas más conocidas que otras, como la agorafobia, que es el temor a estar en lugares públicos, o la claustrofobia, cuando se producen trastornos de ansiedad al estar en espacios cerrados. Las fobias son duraderas y pueden llegar a producir reacciones físicas y/o psicológicas extremas. Si una situación cotidiana, como es tomar el sol, genera pánico o ansiedad, estaríamos hablando de termofobia.

Las reacciones que pueden aparecer al padecer una fobia pueden ser físicas, psicológicas e incluso conductuales. Así, según Mayo Clinic, las más habituales son las siguientes:

Tal y como señalan los expertos de la Clínica Universidad de Navarra, la ansiedad severa ante una situación que genera fobia puede desencadenar reacciones psicológicas como pensamientos distorsionados o desproporcionados respecto a la situación o estímulo.

«La mayoría de las fobias se inician en la infancia, adolescencia o edad adulta temprana. Pueden ser causadas por una situación estresante, un acontecimiento traumático o también pueden ser imitadas de un familiar que tiene fobia», añaden.

Respecto al tratamiento, uno de los más efectivos es la terapia de conducta. «En ocasiones puede ser preciso combinarlo con tratamiento psicofarmacológico para disminuir los síntomas físicos que acompañan a la fobia».

El objetivo de la terapia consiste en consiste en ir comprendiendo y controlando de forma progresiva las reacciones y emociones ante la situación que provoca la fobia a través de una exposición gradual. Del mismo modo, busca reducir la ansiedad y el temor para que la persona aprenda a ver estas emociones desde otro punto de vista y adquiera confianza en sí misma.