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Hoy en día es más fácil encontrar en los supermercados palmesanos las especias menos conocidas de los rincones más lejanos, que ver en las carnicerías isleñas una carne tan renombrada como el lacón que proviene de Galicia, que es como a la vuelta de la esquina comparado con China o Japón u otros puntos remotos especializados en productos raros. Nunca he podido entender por qué los proveedores de productos cárnicos jamás habían visto que existe este hueco en el mercado.

Los residentes alemanes, ingleses, escandinavos, italianos, chinos, japoneses, rumanos, africanos, sudamericanos y caribeños, entre otros, no tienen ninguna dificultad en encontrar las especialidades de sus países hasta, a veces, en el súper al lado de casa. En cambio, un gallego (o un mallorquín) no encuentra una tienda que ofrezca productos gallegos, o simplemente unas lonchas de lacón.
Claro, siempre hay los restaurantes gallegos cuando queremos comer lacón con grelos o un cocido gallego hecho con una pieza de lacón y otros productos de Galicia. Pero si hay algo que nunca ha sobrado, son los restaurantes gallegos, aunque los que tenemos siempre han mantenido un nivel de calidad y tradición muy alto. He probado todos y siempre he comido de maravilla. Pero muchos aficionados a la cocina a veces quieren tener la opción de hacer un plato de lacón en casa y esa posibilidad no existe aquí.

Pero si hay ganas de comer lacón existe la posibilidad de hacerlo y sin la participación de esos proveedores tan negligentes, la solución es muy sencilla: podemos hacer lacón en casa y sin ninguna pega. Basta pedir al carnicero una pieza de cerdo enrollado y atado con hilo. Sumergir en una salmuera de 30 gr de sal por cada litro de agua, añadiendo hierbas y especias al gusto. Si se puede conseguir un poco de salitre de la farmacia o de un carnicero que hace sus propias salchichas, añadirlo y el lacón tendrá un bonito color rosado. Deje la pieza en la salmuera durante dos o tres días y tendrá un lacón crudo.

Para cocerlo, sacarlo de la salmuera, lavarlo bajo el grifo, y hervirlo a fuego lento durante media hora por cada medio kilo o hasta que esté tierno. Para servirlo de la manera más sencilla, hervir unas patatas y trozos de zanahoria con el lacón. Seguramente no podrá encontrar grelos, pero sí hay un buen sustituto: kale, o col rizada, que está en El Corte Inglés y Mercadona. Para dar al lacón un toque escocés se puede pintar la pieza hervida con un glaseado hecho con azúcar ligeramente caramelizado y terminarla al horno.