El té matcha es una bebida tradicional japonesa.

El te matcha es uno de los alimentos de moda durante los últimos años, muy presente en redes sociales. Aunque suene a nuevo invento, se trata de una bebida tradicional japonesa, con múltiples propiedades y un sabor delicioso, que ha animado a muchos a probarlo. El té se realiza a partir de unos polvos verdes -en japonés «matcha» significa polvo-, producto de hojas de té verde especialmente cultivadas y molidas para ello. Así, en contraposición con los tés más populares, a base de hojas secas, el matcha se molía para ser suspendido en agua o leche, ya desde los siglos X XI en China. Entorno a dos cientos años después, se expandió a Japón, donde arraigó en los templos budistas. Ya en los siglos XIV y XVI, se comenzó a popularizar entre las clases altas de la sociedad nipona y en los últimos años del siglo XXI, las redes sociales lo han convertido en un fenómeno de masas.

Con altas dosis de cafeína, es una muy buena alternativa del café, pues despierta tanto como este. Sin embargo, gracias a la conjunción de la cafeína y la L-teanina, favorece la regulación de la cafeína, absorbiéndola durante un tiempo más prolongado y, por tanto, alargando también el estado de alerta, hasta, incluso, las siete horas. Estas son algunas de sus propiedades más destacadas y que seguro que te convencerán para probarlo:

  • Ayuda a inhibir la absorción de grasas, por lo que es una muy buena alternativa para aquellos que en búsqueda de una pérdida de peso.
  • Debido a su contenido en polifenoles, aumenta la flexibilidad de las paredes de las arterias, ayudando a prevenir posibles problemas cardiobasculares.
  • Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario
  • Sacia el hambre y calma la sed
  • Su gran cantidad de antioxidantes eliminan los radicales libres en sangre, que, junto con el estrés oxidativo provocan importantes enfermedades como la arteroesclerosis, el cáncer o la hipertensión arterial.

¿Cómo prepararlo?

Parte de la gracia de tomar té matcha es la ceremonia de su preparación. Vierte aproximadamente 1 gramo (o una medida de la cuchara o «Chasaku» en los packs que venden de utensilios para la preparación del té matcha) en 150ml de agua caliente en un bol (también llamado «Chawan») o taza ancha. Diluye los polvos en el agua, con ayuda de unas varillas (puedes usar las «Chasen» o, en una opción más casera, una varilla de batidora manual) y añade leche (puede ser de vaca o vegetal -queda muy bien la de avena o la de soja-). El precio puede abrumar, pero, debido a su popularización, puedes encontrarlo en supermercados y grandes superficies. No tendrá las mismas cualidades ni la calidad de uno de herbolario, pero lo podrás probar y decidir si está hecho para ti.