El flaó de Maribel Moll valía un 10. | Andrés Valente

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El primer sabor que conocemos es el dulce de la leche materna y para la gran mayoría es lo que más placer trae al paladar durante el resto de nuestras vidas. Hay excepciones, personas que no comen dulce y nunca lo echan en falta. Es mi caso. Desde la edad de cinco años hubiera podido pasar sin comer ningún caramelo, bombón, arroz con leche o cualquier otro postre, porque nunca estuve enganchado a lo dulce… el azúcar es una droga que crea adicción, como la nicotina. Y también mata.

Pero casi nadie tiene en cuenta esas cosas cuando estamos sentados en la mesa y hemos despachado un entrante y un principal: pocos somos capaces de rechazar un postre. Tengo unos amigos tan golosos que para ellos el postre es el éxtasis en un plato. Uno dice que un buen postre puede salvar una comida mediocre… y un postre malhadado puede estropear una comida deliciosa. Todos esos golosos se han casado con mujeres que son buenas pasteleras y reposteras: su adicción está bien abastecida.

Ese afán para terminar una comida con un dulce memorable no está reflejado en la mayoría de los restaurantes palmesanos que yo frecuento, sobre todo sitios de menús del día. Algunos tienen que afeitar sus gastos al máximo para poder ofrecer un menú a un precio modesto y tener beneficios suficientes para pagar la factura de la luz, que dan unos postres básicos.

Asimismo, en los últimos tres o cuatro años he notado un gran cambio en los restaurantes con menús de 12 a 15 euros: están ofreciendo postres caseros de alto nivel. A veces son el mejor plato del menú y en más de una ocasión les he galardonado con un 10.

Entre los mejores postres de menú están los de Maribel Moll, de La Bodeguita del Centro (Tel:971-495259), que siempre son caseros, como su flaó de Ibiza que valió un 10.

El brownie de Gastrobar Saratoga.

Había tres brownies memorables, la primera en el Gastrobar del Hotel Saratoga de Paseo Mallorca.

El parfait de Barretes en Sóller.

En Barretes de Sóller (971 631 228) un ligerísimo parfait en un plato Modernista consiguió un 10.

El doblete de Sky Bar.

En el Sky Bar del Hotel Almudaina (971 727 340) se cuidan muchísimo de los postres y consiguieron un buen doblete con un brownie de Oreo y una deconstrucción de una tarta de queso.

Los dos ases de Naisa.

El restaurante del Hotel Naisa (971 211 746) también marcó un doblete con su versión poco usual de arroz con leche y una tartaleta de chocolate inolvidable. Ambos valieron un 10.

El millefeuille de La Mémé.

El restaurante La Mémé (971 902 140) es otro sitio donde valoran el papel del postre y su millefeuille con pasta fina y crujiente en lugar de hojaldrada fue tan delicioso que rozaba los 10 puntos.

El brownie de Bianco e Rosso.

Y terminamos con el tercer brownie, de Bianco e Rosso (971 905 015) que no sólo sacó un 10 sino que fue la mejor que jamás he comido. Fue un verano con algunos dulces bien memorables.