En l’Olivar, Margalida Monet tenía la gamba a 130 euros. | Laura Becerra

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Este año la gamba roja no ha ‘desparecido’ como sucedió en 2016 pero su presencia es más bien escasa y apta solo para algunos bolsillos. En lo que llevamos de año, en la lonja de Palma se han vendido 35.850 kilos de gamba roja mallorquina, un 33 por ciento menos que el año pasado cuando se superaron las 50 toneladas.

Desde la Federació Balear de Pescadors, su secretario, Antoni Garau, explica que las capturas han mejorado levemente desde el pasado octubre, pero no se han recuperado los kilos de pesca habituales. Por su parte, el presidente de OpMallorcamar, Pedro Mercant, confirma las escasas capturas y, en especial, de la gamba roja extra y la grande. «En estas dos categorías la reducción ha sido muy acusada, con 6.000 kilos menos de gama extra y 5.800 kilos menos de grande respecto a 2020», explica Mercant. Esto ha supuesto para los pescadores dejar de ingresar más de 400.000 euros.

Esta falta de crustáceo también ha repercutido en los precios que, en plena temporada de verano, se han disparado. Si el año pasado el precio medio de la gamba extra en la lonja era de 48 euros, este año es de 70 euros. Hablamos del precio de mayorista ya que en los mercados este puede llegar a superar los cien euros el kilo.

Mercant achaca a dos factores claves la falta de gamba. Por una parte, la reducción del esfuerzo pesquero en la flota de arrastre (que solo sale 4 días a la semana) y por otra las elevadas temperaturas del mar y las corrientes marítimas que han afectado al crustáceo.

Hay cierta preocupación entre los pescadores profesionales por la falta de gamba roja en aguas de Mallorca, por lo que hace seis meses la Federació de Pescadors remitió una carta al secretario general de Pesca del Ministerio explicando que la gamba había ‘desaparecido’ e instaban al gobierno a realizar estudios para conocer científicamente las causas.

Garau lamenta que medio año después todavía no han recibido respuesta.