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¿Quién no ha escuchado que la gente que entrena en el gimnasio solo come arroz con pollo para ponerse fuerte? Pues bien, puede que en las décadas de los 80 y los 90 este fuera el plato estrella entre los bodybuilders, pero a día de hoy el recetario ha cambiado (y bastante).

Las posibilidades para comer saludable, nutritivo, siguiendo diferentes objetivos tanto deportivos como estéticos y que además los platos sean ricos y sabrosos son infinitas. Sin embargo, la pareja de arroz (tanto blanco como integral) y pollo sigue siendo un conjunto con muy buenos datos a nivel nutricional que aporta carbohidratos complejos y proteínas limpias sin un ápice de grasas. Pero la verdad es que, de entrada, parece una combinación algo sosa.

Para darle una vuelta a este plato, hacerlo más atractivo y seguir con esta lógica beneficiosa, la receta de hoy consiste en preparar arroz con pollo... ¡y cúrcuma! Esta especia, muy usada en la cocina del sureste asiático, tiene propiedades antiinflamatorias, ayuda a desintoxicar el hígado y es buena contra el colesterol, refuerza el sistema inmune y es perfecta para combatir resfriados y gripes en forma de infusión.

Para preparar esta receta se necesitan:

Para comenzar a preparar esta receta, lo primero es picar la cebolla y el pimiento verde y salpimentar el pollo al gusto. Las cantidades tanto de arroz como de carne deberán calcularse en función de los comensales (y del hambre del momento).

Solo queda servir y disfrutar de este sencillo plato que, además, es perfecto para después del entrenamiento. ¿Quién quiere probarlo?