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A la hora de preparar las verduras para cocinar se tiene a veces la sensación de que, tras limpiarlas, hemos tirado más de la mitad. Es cierto que para determinadas elaboraciones hemos de quedarnos sólo con determinadas partes, pero no nos hemos de conformar con tirar el resto, simplemente recurrir al recetario tradicional o echar a volar nuestra creatividad para transformar las hojas más viejas de la alcachofa, las vainas de habas o guisantes, los troncos de coliflor o las pencas de acelga que nos quedan tras preparar una coca de verdura o una tortilla.

Ingredientes

  • Pencas de acelga
  • Una ramita de hierbabuena
  • 1 huevo
  • 1/4 de taza de leche
  • 1/2 taza de harina
  • 1/4 de cucharadita de levadura química
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Azúcar
  • Canela

Comenzamos retirando las fibras de las pencas con ayuda de un cuchillo.

Introducimos en un cazo con agua y una ramita de hierbabuena y hervimos durante unos 20 minutos.

Pasado ese tiempo, escurrimos las pencas y las sumergimos en un lebrillo con agua fría y cubitos. El agua helada parará la cocción así como también evitará que los troncos de la acelga oscurezcan.

Batimos un huevo en un plato hondo. Agregamos la leche y, mientras removemos, añadimos poco a poco la harina mezclada con la levadura hasta que quede una masa espesa.

Sentamos una sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego vivo. Cuando esté bien caliente, pasamos una a una las pencas por la masa y las freímos hasta que tomen un tono dorado.

Extraemos y dejamos sobre el escurridor o papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

Aún calientes, espolvorear con azúcar y un poco de canela.

Se pueden servir templadas o frías.