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Siempre pienso que mi devoción por las croquetas es proporcional a lo engorroso que resulta prepararlas, sobre todo si se prefieren no tan rígidas como cremosas.

Por otra parte, los aficionados a los caldos caseros no damos abasto para comer tanta croqueta ni nos bastarían siete congeladores, así que esta semana he decidido convertir las mollas que me regalan las carcasas de pollo en un delicioso snack.

Ingredientes:

  • 1 taza de mollas de pollo hervido
  • 7 hojas de salvia fresca
  • 1/4 de cucharadita de comino molido
  • 1/4 de ajo molido
  • Pimienta cayena molida
  • 1 taza de galleta de Inca picada (o pan rallado)
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de sésamo negro (opcional)
  • Sal

Para elaborar estos palitos, el primer paso es picar el pollo. Ha de quedar fino, pero tampoco hecho una pasta, así que mejor a cuchillo.

Lo disponemos en un lebrillo y condimentamos con las hojas de salvia fresca picadas, el comino y el ajo, una pizca de sal y, si nos gusta el picante, cayena en polvo.

Amasamos hasta que se integren bien los ingredientes y de forma que se vaya compactando el pollo.

A partir de ahí, formamos bastones con el pollo, no demasiado largos, tampoco muy finos para no complicar su rebozado.

Batimos el huevo en un plato hondo y disponemos galleta de Inca picada a la que si lo deseamos añadiremos el sésamo negro en otro plato.

Pasamos uno a uno los palitos primero por la galleta picada, a continuación por el huevo y por la galleta nuevamente.

Los freiremos en aceite de oliva virgen extra bien caliente hasta que estén doraditos y serviremos templados o temperatura ambiente solos o con una salsa, las agridulces son ideales.

También se pueden congelar en un táper, son ideales para sacarnos de un apuro, pues pueden ir a la sartén directos, sin necesidad de descongelar.