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Ojo al dato. El herpes zóster (también conocido culebrilla, o solo herpes) es una erupción cutánea dolorosa, a menudo con ampollas. Además de la erupción cutánea, el herpes zóster puede provocar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o malestar estomacal. Con menos frecuencia, puede llegar a provocar neumonía, problemas de audición, ceguera, inflamación del cerebro (encefalitis) incluso la muerte.

Es una infección viral muy prevalente y discapacitante que afecta especialmente a las personas mayores y a ciertos grupos de riesgo. Generalmente el primer contacto con el virus lo tenemos en la infancia y se manifiesta clínicamente como una varicela. Pasada esta infección, el virus migra por las terminaciones nerviosas desde la piel hacia el ganglio y allí queda latente, reapareciendo en la piel en determinadas situaciones dando lugar al denominado herpes zóster.

Afecta especialmente a las personas mayores (el riesgo aumenta con la edad, llegando hasta el 50 % en los mayores de 85 años), así como a ciertos grupos de riesgo y sus complicaciones pueden ocasionar discapacidad y condicionar de forma importante la calidad de vida de quien la padece. Baleares empezará en enero a vacunar a los mayores de 65 años contra el herpes zóster. De este modo, la Comunitat se convertirá en la cuarta comunidad española, tras Cataluña, Madrid y Asturias, en incluir el fármaco contra esta patología en su calendario de vacunación.