Joan Crespí posa en el interior de un vivero de pequeños algarrobos, que serán plantados en hectáreas de ‘fora vila’. | Gori Vicens

TW
1

La fiebre de los últimos años para sembrar algarrobos continúa en auge, hasta tal punto que los viveros han agotado las existencias. Buena parte de ello se debe al alto precio que se paga por el fruto, en este caso, el garrofín. Todo indica que este año también se pagará a muy buen precio, hecho que aumenta la demanda de árboles. Además, el algarrobo es uno de los árboles que menos agua necesita y también muy pocos tratamientos fitosanitarios. La presencia del algarrobo en el campo mallorquín ha adelantado a la típica higuera y al almendro; a éste le pasa factura el bajo precio de la almendra y la Xylella.

Debido a este elevado interés, Joan Crespí, en su vivero de Búger, está preparando plantel de algarrobo bord. Aunque lo ideal sería –dice– poder venderlos de 18 meses, esta pasada temporada –en octubre principalmente– despachó unos 22.000, la mayoría de entre 11 y 13 meses, que serán fáciles de injertar ésta próxima primavera. «Los sembramos bords como se ha hecho siempre en Mallorca y posteriormente el injertador hace el trabajo», explica Joan. «Se deja ya sembrado en el terreno durante uno o dos años para que coja fuerza y después de injerta».

Ante el auge, «si hay disponibilidad de injertado es una muy buena opción, pero no hay, y por ello se ha vuelto a lo tradicional», aunque explica que «los hay que son reacios a sembrarlos bords; prefieren sembrarlos ya injertados. Este es uno de los motivos por los que no quedan existencias», comenta. Crespí recuerda que la época idónea para la siembra es por el mes de octubre. Ahora y hasta octubre está preparando un gran plantel para poder abastecer la demanda prevista, aunque vaticina que será difícil. De algarrobos hay unas diez variedades. Todas ellas se adaptan perfectamente a la climatología de la Isla. Otro aspecto que destaca Joan son las mudas. «Para que se tenga un buen injerto es muy importante que se tenga una buena muda; tener buenas varitas».

Él tiene y las ofrece a quién le interese. De esta manera, a la larga, la calidad del fruto será mejor. El algarrobo, además de la algarroba, es un árbol muy importante a nivel medioambiental. Es uno de los que más CO2 consume. Además, es un árbol que aguanta muy bien los incendios. Por ejemplo, si hay una quema de rastrojos en una orilla de un camino o un terreno donde los hay se quema, el algarrobo siembre rebrota. A este paso de siembra, dentro de unos años el paisaje mallorquín cambiará. La típica estampa de los almendros en flor se cambiará por los frondosos algarrobos.