Antònia y Lluís comprueban la calidad de la cosecha del día. Un ‘collidor’ de Caimari muestra la forma tradicional de cosecha de oliva en verde. | Redacción Part Forana

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Tocando a finales de septiembre e inicios de octubre empieza la temporada de verdeo de la oliva. Es decir, la recolección del fruto para elaborar los típicos preparados en salazón. Lluís Pomares, payés de Biniamar, empieza cada año una frenética campaña. Con su todoterreno, su remolque y una cuadrilla de peones recorre fincas de la Serra donde previamente ha comprado la cosecha y recolecta las preciadas olivas.

«La oliva mallorquina es la mejor, por no decir la única, para prepararla salada. Su textura, su sabor, son especiales», afirma.

Pomares ha empezado esta semana a cosechar en Estellencs. El martes pasado bajaba hasta Biniamar con una buena provisión de fruta en canastos. Antònia Vallespir, su esposa, le esperaba para «ver la calidad y felicitarle, como siempre, porque consigue las mejores olivas. Yo elijo siempre las que más me gustan para venderlas en la puerta del bar que tenemos en Biniamar», explica.

Las olivas de la variedad mallorquina se están vendiendo ahora mismo a cuatro euros enteras y a cinco ya partidas (en crudo). Antònia explica: «Mi marido y mi hermano construyeron una máquina para partirlas al momento y así los clientes se las pueden llevar a punto para poner en agua y sal». Pomares y su esposa suelen acudir a las ferias de algunos pueblos a vender su sus olivas y son una atracción muy fotografiada cuando las parten con su máquina. «Un señor de sa Pobla le dio a Lluís dos rodillos de una vieja máquina de partir almendras y con ellos ingenió está maquina de partir olivas», dice Antònia.

Pomares asegura: «Cada año cosecho unas 30 toneladas que vendo a pequeños clientes y también a un fabricante de encurtidos de Caimari, Joan Bernat». Éste sostiene que este año «se aprecia muy buena calidad, pero tenemos un problema con la mano de obra pues la algarroba se paga muy bien. Los habituales jornaleros prefieren acabar la temporada de algarroba y faltan manos en estos momentos». Bernat es optimista a pesar del inconveniente y asegura: «confió en llenar las botas, ahora mismo ya hemos salado seis o siete toneladas para ir vendiendo a lo largo del año próximo». Joan Simonet, ingeniero agrónomo y gerente de Asaja, informa que «este año se prevé una buena temporada de oliva. Las últimas lluvias han ido muy bien, y las buenas temperaturas de septiembre la han adelantado. El fruto incrementado la pulpa; ha engordado, para entendernos».

El experto precisa: «Al hablar de oliva hemos de diferenciar entre la Serra de Tramuntana y el Pla. En la Serra hay rodales abundantes y se podría calificar de una cosecha regular tirando a buena. Por lo que se refiere al Pla hemos de hablar de tierras cultivadas, controladas, con riego, donde la cosecha es buena y de buen calibre, pero mayormente son variedades destinadas a aceite, aunque todas sirven para salazón».