Un momento del curso, que ha suscitado gran interés. | G.V.

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Estas semanas de canícula es una gozada pasear por algunas zonas de fora vila observando el paisaje que nos muestra la riqueza agrícola que tenemos. La gran mayoría de frutales están de lleno en su esplendor de producción.

Algunos todavía presentan el fruto verdoso, en otros está maduro a punto de recoger y de los más primerencs sólo queda la hoja. Muchos de éstos, son de variedades autóctonas que generación tras generación se van preservando para mantenerlas vivas. Después de unos años de decadencia y donde se ha apostado por variedades novedosas llegadas de fuera, actualmente vuelve a haber interés en plantar árboles frutales de variedades locales, aunque hay que tener en cuenta que muchas de estas variedades se encuentran en riesgo de erosión genética porque están a punto de perderse.

De ahí la importante labor que realiza la Associació de Varietats Locals de Mallorca (AVL) en la búsqueda y posterior divulgación de variedades que se perdían y que ahora se han recuperado y se están multiplicando.

Importante trabajo también el de la Conselleria d’Agricultura del Govern que dispone de una colección de ciruelos, albaricoqueros, cerezos, manzanos y perales, entre otras variedades, de las que próximamente harán una réplica porque, o bien quedan pocos ejemplares de estas variedades o porque algunas están en mal estado.

El objetivo de estos cursos es poder preservar el fruto autóctono.

A iniciativa de la AVL, los ingenieros técnicos agrícolas y expertos en la materia, Bernat Cañellas y Llorenç Payeras, han impartido un curso sobre las características, el cultivo y la multiplicación de los frutales de variedades locales ante el interés de muchos agricultores o aficionados en sembrarlos. Sobre la mesa se han puesto las diferentes variedades de prunoidees (ciruelas, melocotones, ciruelas) y pomoidees que hay. También se han tratado las diferentes variedades de almendros y algarrobos.

La técnica de la AVL, Aina Socies, ha explicado que «la idea del curso era visitar sobre el terreno todas estas variedades que están presentes en la colección que hay en la finca experimental de Sa Canova, en el municipio de sa Pobla, dado el interés de volver a plantar este tipo de árboles de aquí».

A grandes rasgos, de manzanos hay unas 15 variedades: del ciri vermell, marinera, niela, jesusa, del ciri de Sant Joan o de cor gelat, entre otras. De ciruelos, otra quincena más: coll de brocal; de frare llarg; de la sang; de capoll llarg o de cor de bou. De perales una decena: d’aigua; moreta; de la nau; de la reina o de la cuina. De cerezos hay cinco: de sarró, de capellà o de collet vermell, entre otras. Y, de albaricoqueros también una decena: lluentó; inquer; moscatel; galta roja o morro de bou.