Imagen de la plantación de lechugas que crecen mediante un vanguardista sistema de cultivo hidropónico. | P.C.

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El mercado central mayorista de Mallorca, Mercapalma, distribuyó mensualmente durante 2019, dos millones de lechugas. Ésta popular verdura se produce en la Isla, pero también se importa de forma masiva desde otras regiones de España. Miguel de Sousa y su esposa Bismark Ramírez están llevando a cabo un proyecto de producción intensiva que de generalizarse posibilitaría una producción isleña suficiente y con un importante ahorro de recursos.

Se trata de un sistema de cultivo hidropónico que han desarrollado en una parcela de mil quinientos metros cuadrados de su propiedad. Miguel explica: «Con esta forma de cultivo no precisamos tierra, las lechugas crecen alimentadas únicamente por agua que contiene los dieciséis nutrientes que precisan para su perfecto desarrollo».

Bismark agrega: «Las plantas se introducen en unos pequeños agujeros practicados en unas largas tuberías por donde circulará el agua enriquecida. Cada media hora una bomba impulsa el caldo desde un depósito para el riego y recoge el sobrante de nuevo para un segundo riego». El agricultor señala que «cultivando de esta forma se dispone de más espacio pues se pueden instalar varias tuberías a lo alto con lo que incrementamos la producción multiplicándola por tres. Es decir, si en un marco de plantación en suelo se producen cuatro lechugas por metro cuadrado, nosotros obtenemos doce».

Bismark Ramírez examina una de las lechugas de su plantación.

La explotación del matrimonio produce dos mil lechugas semanales. En su invernadero crecen catorce mil plantas que consumen dos mil litros diarios de agua. «Es mucho menos cantidad de la que precisaría una agricultura convencional, pero sobre todo se aprovecha la práctica totalidad, pues el agua sobrante retorna al depósito donde es analizada, equilibrada y donde se vuelve a enriquecer con nutrientes si fuera preciso», indica Sousa.

Las hortalizas se desarrollan también en un periodo de tiempo mucho más rápido que en el suelo. Bismark explica que «mientras que con la agricultura convencional estaríamos hablando de un período de tres meses, las lechugas hidropónicas, al tener unas condiciones óptimas se desarrollan en treinta días en verano y sesenta días en invierno».

La experiencia del matrimonio está teniendo una gran acogida y varias empresas distribuidoras se han interesado ya por el producto. Bismark indica que «las lechugas se recolectan y comercializan con sus raíces, es decir, vendemos una planta viva que puede ser conservada perfectamente en un jarro con agua con lo que el consumidor dispone de una hortaliza fresca durante mucho más tiempo que si hubiera sido cortada y conservada en la nevera».