El técnico agrícola de la finca de sa Teulera explica los cuidados que realizan a los árboles. | Gori Vicens

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Si antaño la zona de Orient era conocida por sus plantaciones de manzanos, con los años han ido desapareciendo, quedando tan sólo testimonialmente. Pero, los agricultores emprendedores de sa Teulera, entre Manacor y Petra, hace unos cinco años tuvieron la iniciativa de probar este cultivo aprovechando el microclima que se crea en este valle con unas condiciones de frío que hace que el manzano se pueda adaptar bien, aunque años como el pasado que no son muy fríos pueden tener problemas en el momento de la floración. Y es que el manzano necesita acumular unas determinadas horas de frío en invierno para poder producir generosamente. Por ello, no cada año se puede asegurar una buena producción.

Estas semanas, los manzanos de sa Teulera están en pleno esplendor de floración. «Florecen dependiendo de la variedad, aunque la media es que empiece en abril; en mayo vamos aclarando los frutos y también empezamos a realizar la poda en verde para guiar el árbol para todo el verano», explica el técnico agrícola de sa Teulera, Andreu Adrover. Las primeras manzanas, las tempranas –la Gala- se empiezan a recolectar a finales de agosto, aunque el mes por excelencia es el septiembre. Algunas variedades tardías aguantan hasta octubre.

«El manzano hace mucha flor –unos ramilletes como el cerezo– y ahora se le tiene que ir aclarando y seleccionando dejando una pequeña cantidad para que el árbol quede equilibrado y dé una buena calidad, que las manzanas puedan crecer como toca y conseguir un buen calibre», explica Andreu Adrover.

En sa Teulera, la producción es ecológica, y aunque el manzano necesita agua, están sembrados en un terreno arcilloso para conseguir que aguante la humedad del suelo. Han creado un sistema de trabajo que, sin labrar el terreno, segando la hierba, dejan una cobertura vegetal –como un encojinado– justo a la línea de los troncos que hace que se mantenga la humedad y también les aporta nutrientes. Además, explica Andreu Adrover, la cobertura vegetal hace que tengan más flor y que haya más insectos que ayudan a controlar las plagas como el poi y que se empleen menos productos fitosanitarios de los que se permiten en agricultura ecológica, aunque sí algunas veces se tienen que utilizar, como para combatir la carpocapsa o polilla, la principal plaga contra la manzana.

En sa Teulera tienen sembradas varias variedades. Además de la conocida Gala hay otras de ‘modernas’ no tan conocidas como la Gaia, Renoir, Story, Opal o Dalinsweet, que no son autóctonas «pero que son muy buenas y se adaptan muy bien a las condiciones del terreno», explica. Éstos, sobre pie injertado, están en una plantación intensiva, sembrados a un metro de distancia y a los tres años ya producen. Su ‘vida’ óptima es de entre 15 y 20 años. También, experimentalmente, han sembrado algunas variedades locales para ver cómo se adaptan a las condiciones de la zona del Pla.