En su finca de sa Pleta, en s’Horta, Tomeu Roig se construye una casa pasiva. Apuesta por un modelo de sostenibilidad.

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Su apuesta es un movimiento alternativo basado en un sistema autosostenible. La enfermedad de dos personas muy cercanas le llevó, hace unos años, a plantearse toda una serie de preguntas entorno a la relación de los alimentos con la salud que le llevó a iniciar diferentes estudios hasta descubrir un estrecho vínculo. Tomeu Roig (s’Horta, 1980) de pequeño, tuvo una intensa relación con el campo ya que su madre era hortelana. Era un apasionado de las matances , ayudaba a su familia a cuidar las ovejas... Ahora, tras la muerte de su padre, regenta un restaurante vegetariano– vegano y ha hecho de la sostenibilidad su filosofía de vida.

Es el promotor de la Fundació Gior, «una plataforma que pretende fomentar los conceptos de ecología, sostenibilidad, salud y abrir las puertas a todos aquellos que estén interesados y tengan ilusión con estos movimientos». Desde la Fundació se hacen talleres de alimentación y uno de los pilares es la permacultura , un sistema de principios de diseño agrícola y social, político y económico basado en los patrones y las características del ecosistema natural. Roig explicó que «hemos hecho talleres de hacer paellas con agua del mar, pusimos en marcha varios cursos de alimentación y a partir de aquí descubrí que podía elaborar un producto a partir de almendras locales y dar una alternativa a los que no comen carne». Así nacieron los patés vegetales con distintos sabores: gust a sobrassada, a foie–gras y a fines herbes.

«Están elaborados con ingredientes de aquí, básicamente todo almendra. Para obtener el gusto de sobrasada lo hago con harina de almendra triturada y con todos los productos que se usan en la matances como pebre bord dolç, coent y sal. No tiene ningún conservante. Lo sirvo en botes de vidrio que llevan dos bolsitas de papel con el producto en seco». Al año elabora unos 500 botes que se venden en ferias. «Se puede servir estilo canapés o también para condimentar platos o hacer salsas. Estos patés se vende en tiendas pequeñas, «las que tratan al cliente de tu a tu». Este producto, explica Roig, «nació cuando la almendra estaba en crisis. La idea era hacer un producto para promover el consumo y la conservación de la almendra mallorquina y la algarroba».

La ilusión y las ganas de hacer cosas nuevas es lo que le motiva. «Animo a los jóvenes a probar cosas nuevas porque el futuro del campo está en la experimentación. Sacar productos nuevos». Roig es de la opinión que hay que «recuperar los principios de nuestros antepasados, trabajar la tierra, reciclar. Recuperar los valores no significa dejar atrás las tecnologías». De hecho cree que «hoy internet ayuda a la gente, hay muchos veganos gracias a la información que se genera en las redes». Entre sus proyectos futuros está hacer un paté de chocogarrova , preparar nuevos cursos. Ahora está construyendo una casa pasiva que quiere que sea la sede de sus talleres.