El presentador estrena una nueva sección en 'El Hormiguero' que lleva por título 'Pasarse de la raya'. | Twitter: @niduaz

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Pablo Motos dejó sin palabras a la audiencia de El Hormiguero este miércoles por la noche. En los minutos finales del programa, el presentador se levantó de la mesa para dirigirse directamente a cámara y lazar un mensaje dirigido a «los gilipollas», que ha dado mucho que hablar en las redes sociales.

Antes de empezar con su aplaudido monólogo, el presentador explicó que iba a iniciar una nueva sección que lleva por título 'Pasarse de la raya'. Durante este espacio, Motos quiere dejar de ser «políticamente correcto» en asuntos controvertidos: «No puedo más con lo políticamente correcto. A mí esto antes me indignaba, pero ahora es que me aburro. Me aburro de los quejicas. Me aburro de los que sin tener idea de la vida se atreven a dar lecciones desde el ordenador», empezó.

«La vida es salvaje, es injusta, es cruel y no es neutral. Esto es lo que hay. Y tenemos que tener libertad para poder hablar en público sin meditar mentalmente la conversación para que no te den una paliza mediática», dijo el presentador. Entonces se atrevió a cruzar una raya dibujada en el suelo del plató y empezó a hablar del rencor mientras se apoya en una barandilla con una imagen de una ciudad de fondo.

«Me gustaría hablar del rencor. ¿Cómo se te tiene que hablar a ti para que no te enfades? ¿Qué normas tuyas que solo tú sabes necesitas que no se salte nadie para no ponerte a la defensiva y atacar? ¿Cuánto veneno llevas dentro ahora mismo?», interpeló directamente a los espectadores. «Se puede odiar con todo el rencor del mundo a alguien porque es mejor que tú, el resentimiento que nace de la envidia, la mala madre que oculta el resto de los resentimientos. La comparación con los demás cuando salimos perdiendo es la fuente de todo resentimiento», añadió.

Motos continuó durante más de seis minutos hablando del odio y reflexionando sobre perdonar e ignorar a las personas que pueden llegar a hacerte daño en la vida. «Esta noche te invito a que lo hagamos, a que nos empeñemos en no recordar lo que cualquier gilipollas dijo o no dijo de nosotros, ¡qué le den!», acabó diciendo.

El monólogo del presentador descolocó a algunos de sus fieles espectadores, mientras que unos los aplaudían asegurando que «daba qué pensar» otros criticaban el tono de coach que había tenido durante todo su discurso.