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La séptima edición de MasterChef Junior ya tiene ganadora: Lu. La joven se proclamó vencedora tras brillar en el duelo final ante María, en una final marcada por la singularidad de Albert y la presencia de Tamara Falcó y el chef, 12 estrellas Michelin, Martín Berasategui.

La pequeña de 11 años, que se hacía con una beca de 12.000 euros para continuar su formación y un curso de cocina de cuatro días en el prestigioso Basque Culinary Center, se llevaba el título tras lucirse en una final más seria y formal que los programas anteriores de esta séptima edición.

Tras seis semanas de concurso, la noche comenzaba con los tres miembros del jurado, Samantha Vallejo, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz, ataviados con trajes regionales de Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña en honor a los finalistas. Por su parte, los cuatro aspirantes al título, Lu, Leo, María y el repescado Albert, llegaban a las cocinas con ganas y el nerviosismo propio de una gran final.

El programa seguiría la tónica general de las grandes finales de MasterChef, como recordaban los jueces. En una primera fase, los cuatro aspirantes competirían en plató por ser el primer duelista mientras que el segundo saldría de la prueba de exteriores.

Finalmente, el ganador sería el vencedor de un duelo final en el que ambos aspirantes cocinarían, en 120 minutos, un menú compuesto por un entrante, un primero y un postre diseñado por ellos mismos que el jurado y, en este caso, Martín Berasategui, degustarían.

Suspenso en geografía, aprobado en gastronomía

La noche comenzaba con una primera prueba en la que los cuatro aspirantes debían identificar, dentro del llamado Aula MasterChef, la autonomía a la que correspondían diferentes ingredientes esparcidos en un mapa de España.

Después de ciertas dificultades para reconocer algunas Comunidades Autónomas, como situar Cuenca en el País Vasco, era Leo, con cuatro aciertos, el aspirante que conseguía más respuestas correctas y con ello la posibilidad de adjudicar un ingrediente a cada uno de sus compañeros así como elegir uno para su propio cocinado.

Bajo la atenta mirada del jurado y contando con el apoyo de la última MasterChef Celebrity, Tamara Falcó, los cuatro aspirantes debían reproducir un plato de Pepe Rodríguez, potaje de cocochas de bacalao, siguiendo las indicaciones y el ritmo marcado por el chef y añadiendo el ingrediente elegido por Leo al inicio del reto.

La primera prueba, marcada por las grandes actuaciones de María y Lu y por unos Albert y Leo totalmente perdidos, terminaba con Lu logrando la primera chaquetilla de la noche. Como resultado de su gran destreza y los halagos del jurado y de Tamara, Lu, con su plato «Difícil», lograba el pase directo al duelo final así como un fin de semana en Port Aventura World con toda su familia. «Has sido un 10», valoraba Tamara a la aspirante catalana.

«Me ha encantado verte cocinar tan concentrada, siguiendo todos los pasos e incluso ayudando a tus compañeros. El sabor de tu plato era increíble y la estética muy buena. Tiene mucho mérito», le decía Pepe a Lu antes de colocarle la chaquetilla de duelista.

Batalla por la última chaquetilla

Mientras Lu tenía tiempo para mentalizarse de cara al duelo final, los otros tres aspirantes se enfrentaban a una nueva y exigente prueba de exteriores en el restaurante, dos estrellas Michelin, DSTagE de Diego Guerrero. Basándose en un menú diseñado por el propio chef, cada concursante prepararía dos platos que, posteriormente, degustarían los familiares de los jueces del programa.

María, por ser la segunda clasificada de la prueba anterior, era la primera en elegir platos decantándose por las navajas con dashi de apio y leche de almendras y la anguila con pollo asado. Por su parte, Albert elegía el postre de cebolla, fresas y vinagre y el Chawanmushi de foie escabechado y percebes.

Finalmente, Leo debía llevar a cabo, por un lado, un plato mexicano denominado «Maya» y, por otro, un pichón frito con causa limeña y adobo gaditano. Tras 180 minutos de prueba, 16 raciones por plato y los consejos del chef autor del menú, el jurado proclamaba a María como segunda duelista de la noche.

«No solo has reproducido fielmente los platos sino que además has sido capaz de hacerlo tan rápido que has podido ayudar a tus amigos. Enhorabuena», le reconocía Pepe a María. «Hoy has brillado tanto como las dos estrellas Michelin de este restaurante», añadía Jordi.

Lu y María, «aplicadas» duelistas

En la tercera y última fase del programa la tensión crecía y los nervios inundaban las cocinas de MasterChef. Unas cocinas que se llenaban de aplausos y vítores por parte de todos los participantes de la edición así como de las familias de las dos finalistas para animar a las duelistas, de las que Samantha destacaba su cualidad de «aplicadas».

Tras 120 minutos de máxima concentración, Lu presentaba un menú inspirado en su familia y en su tierra mientras que María lo hacía en homenaje a sus seres queridos. Tras los halagos del jurado y Martín Berasategui, un habitual del programa y padrino de la final, era Pepe, como manda la tradición, el encargado de pronunciar el nombre de la ganadora: «¡Lu!"

Tras lo cual, Lu, alabada por la personalidad y el sabor de su menú, celebraba el triunfo con su familia y compañeros y reconocía: «Aún no me lo acabo de creer. El esfuerzo ha valido la pena. Ahora toca celebrarlo».