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Reforzar la presencia de la Policía Local en la zona, más rondas nocturnas así como vigilancia con agentes de paisano con la finalidad de detectar los vehículos sospechosos. Éstas son algunas de las medidas que ha puesto en marcha el Ajuntament de Palma para evitar los robos en el polígono de Can Valero.

En el último año se han robado en Palma un total de seis kilómetros de cable eléctrico de cobre. Una técnica que se ha extendido en los últimos años debido a elevado precio de este mineral en el mercado, principalmente, en los polígonos industriales que rodean la ciudad, así como en áreas urbanas poco cohesionadas.

El regidor de Infraestructuras, Francisco Donate, explicó que, para responder a este tipo de delincuencia, se han enterrado las trampillas por donde se accede al cableado y las conexiones, creando unas 'arquetas virtuales', que imposibilitan el robo de este cable y que ha supuesto para el Ajuntament un desembolso de casi 40.000 euros.

Así, se instalarán 50 arquetas soterradas, a prueba de ladrones y vándalos, bajo 30 centímetros y a las que sólo tienen acceso los empleados municipales, que contarán con un mapa que identifica exactamente su ubicación.

La medida, que se ha puesto en marcha hace un par de semanas, afectará a Can Valero desde la calle Asival hasta el final del polígono. Concretamente, en las calles Albert, Prudenci Rovira, Francesc Baldini, además de Asival, que son las calles más afectadas en Can Valero debido a que es la zona más nueva y con menos protección para el robo.

El vicepresidente de la patronal Asima, Francisco Martorell, denunció que estos robos han llevado a que «casi el 70 por ciento de las calles de Can Valero se hayan quedado sin luz desde el mes de diciembre».

Dependiendo del resultado que se obtenga en esta zona, Antonio Donate señaló que no se descarta ampliar el método a otros polígonos como el de Son Castelló, Ciudad Jardín o algunos puntos de Can Pastilla, puesto que este tipo de robos también se produce en algunas barriadas de la periferia de Ciutat.