José Luis Rodríguez Zapatero, entre las banderas de España y Japón. | Toru Hanai

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El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió hoy en Tokio la reforma laboral diseñada con la oposición sindical porque, dijo, «los sacrificios de hoy» son «la puerta al bienestar de mañana», y aseguró que seguirá tomando decisiones «difíciles» si son necesarias.

«Un gobierno responsable sabe que hay momentos en la historia de su país que tiene que tomar decisiones, aunque estas sean difíciles y duras; lo he hecho y lo seguiré haciendo si es necesario, porque está en juego el futuro del bienestar del país», aseveró en el Japan National Press Club.

En este foro, ante el que han comparecido todos los presidentes españoles que han viajado a Japón, Zapatero describió el panorama político español y las reformas en marcha y la primera pregunta de la prensa japonesa le recordó la huelga general que los sindicatos han convocado para el 29 de septiembre contra la reforma laboral.

Según estimó, que la gran «la gran mayoría» de la sociedad española sepa que las reformas son necesarias, no implica que las medidas que exigen sacrificios cuenten con el respaldo sistemático de los sindicatos, que tienen que defender «legítimamente» sus intereses.

Zapatero recordó que desde que llegó al Palacio de la Moncloa ha suscrito veinte acuerdos laborales con los agentes sociales y garantizó que «al día siguiente de la huelga» continuará con esa misma actitud de diálogo.

Al desmenuzar la reforma ante los periodistas japoneses, señaló que su principal objetivo es fomentar la flexibilidad en las empresas para que puedan adaptarse a las circunstancias cambiantes de los mercados, por lo que se facilita la movilidad demográfica o la posibilidad de desvincularse de los convenios colectivos.

La reforma, añadió, facilita también los ajustes de plantilla para las empresas que se encuentran «objetivamente en situación de dificultad económica».

El segundo objetivo junto a la flexibilidad es reducir la inestabilidad laboral, por lo que, explicó Zapatero, se reducirá el coste de la contratación indefinida para las empresas y, a partir de 2012, se encarecerá la contratación temporal.