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La Policía Judicial de la Guardia Civil de Manacor y el Servicio Secreto de EEUU culminaron ayer la operación Amy con la detención de cinco sospechosos en Mallorca relacionados con una estafa de un millón de euros.
Vicente S.V., de 31 años y vecinos de Son Carrió; Israel P.R., de 24 años y de Manacor; Juan M.G., de 64 y de Inca; Antonio G.A., de 36 y de Palma, y por último Kingsley O., un nigeriano de 31 años que vive en Palma, formaban parte de la red fraudulenta. Su misión era crear empresas ficticias para que los bancos les facilitaran Terminal Punto Venta (TPV), los datáfonos con los que podían cargar operaciones con tarjetas de crédito robadas en todo el mundo.
La Policía Judicial de Manacor llevaba desde agosto pasado tras los pasos de la banda. La denuncia interpuesta por la directora de un abnco fue la clave para seguir la pista de unos nigerianos residentes en Mallorca, que estaban a las órdenes de los cabecillas de la organización y cuya función era reclutar «aficionados» que dieran la cara a la hora de montar negocios falsos. Así, siempre acababan siendo descubiertas las presas fáciles, y los engranajes de la maquinaria delictiva no se resentían.