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Tras los primeros ensayos en Abu Dabi, hoy (15.30 horas/Eurosport) llega la primera función oficial de Rafael Nadal, que alza el telón de la temporada ante Simone Bolelli en el torneo de Doha, punto de partida de un tour mundial que contempla 21 torneos en trece países a lo largo de los próximos once meses, aunque podrían ser doce si España repite en la final de la Copa Davis que se disputará a partir del 4 de diciembre.

Los nuevos gestores de la ATP han aligerado el cuaderno de viaje de los tenistas, que de todos modos tienen ante sí un ejercicio muy exigente en el plano físico y psicológico. Nadal, que no dispuso de vacaciones tras ganar la Ensaladera, ha acumulado sensaciones positivas en el torneo de exhibición en los Emiratos Àrabes, pero el torneo qatarí eleva el voltaje de su preparación para llegar en las mejores condiciones posibles al Open de Australia. En la filosofía de Nadal no cabe hablar de la cita en las Antípodas, ya que su única preocupación es superar hoy a Simone Bolelli, al que ha ganado en la única ocasión que se han enfrentado. El italiano es el primer obstáculo de un largo camino.

Viajes
En los dos primeros meses del año Nadal jugará en tres continentes al tomar parte de los torneos de Doha, Australia y Rotterdam, aunque dispondrá de margen de maniobra para preparar las distintas citas. Defiende la corona en el primer grande del curso en un reto de altura y posteriormente también tendrá una semana en blanco antes de jugar en Holanda, donde defiende la final alcanzada en 2009. A diferencia del año pasado el mallorquín dispondrá de dos semanas para prepararse en Mallorca antes de un mes de marzo en el que España inicia la defensa de la Ensaladera ante Suiza. Tras el primer cruce en la Davis, se disputan los primeros Masters 1.000 en Indian Wells, donde Nadal se coronó el año pasado, y en Miami.

Tras la primera escala estadounidense, el regreso a la tierra volverá a ser la etapa más dura de Nadal, que entre abril y mayo se encuentra con una agenda repleta de compromisos y con un nivel de exigencia máximo. El mallorquín apenas dispondrá de una semana para la transición de la superficie rápida a la arcilla. La irrupción sobre los escenarios rojos se producirá en Montecarlo, que durante los últimos cinco años ha sido el coto privado de Nadal. La competición en el torneo monegasco da comienzo a unas semanas que obligarán al manacorí a jugar sin descanso defendiendo sus títulos del Conde de Godó y el Masters 1.000 de Roma antes de recalar en Madrid a dos semanas del inicio de Roland Garros, donde el tetracampeón de la Copa de los Mosqueteros afrontará la reconquista del cetro de la tierra.

Rafael Nadal señaló el torneo de Madrid como uno de los detonantes que agravaron las molestias físicas que le impidieron competir al cien por cien en la segunda parte de la temporada. Su presencia en la cita de la capital de España estará sujeta al estado físico y piscológico en el que llegue, ya que la presencia de París a la vuelta de la esquina condiciona la preparación.

Una nueva transición de la tierra a la hierba tampoco contempla respiro alguno para el actual número dos del mundo, ya que al día siguiente a la conclusión de Roland Garros arranca el torneo de Queen's, escenario en el que prepara su asalto a Wimbledon. Después de renunciar el año pasado, el mallorquín encara su vuelta al All England Club con la posibilidad de obtener un buen botín de puntos antes de adentrarse en un mes de julio con la Davis y Stuttgart como únicas citas, aunque ambas también estarán sujetas al momento de forma del balear.

El verano volverá a endurecerse con la gira norteamericana en un mes de agosto que contempla los Masters 1.000 de Canadá y Cincinnati y que tendrá como colofón el inicio del US Open.

Las semifinales de la Copa Davis son el preludio de la gira asiática que arranca en Bangkok, sigue en Pekín y termina en Shanghai con el penúltimo Masters 1.000. Nadal dispondrá de dos semanas tras su paso por China para afrontar París-Bercy la segunda semana de un noviembre que como es costumbre culminará con la Copa de Maestros en Londres.