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Faltaban escasos minutos para celebrarse la misa de Sant Antoni, a las 11.00 horas en la Catedral de Ciutadella, cuando a pocos metros del lugar, en la calle de Ses Andrones número 16, se declaraba un incendio que acabaría tiñendo de luto la Diada de Menorca.

Un joven colombiano de 15 años falleció en el siniestro intoxicado por el humo y otro de 18 años, de nacionalidad ecuatoriana, fue hospitalizado con pronóstico leve con quemaduras de primer y segundo grado. Ayer recibió curas en planta y se presume que hoy será dado de alta. En el edificio se encontraban otros dos jóvenes de la misma nacionalidad que pudieron salir por su propio pie por el patio de la vivienda colindante. Sólo uno de ellos, D.C.R., de 18 años, tuvo que recibir atenciones en un centro médico por quemaduras en las manos. Dos policías también fueron atendidos por inhalación de humo.

La primera llamada a la policía la realizó el vecino de dicho hogar limítrofe aunque el aviso no era por fuego sino por el jaleo que procedía del edificio calcinado. «Como cada noche desde ya hace tres semanas, estaban haciendo una fiesta y el ruido no nos dejaba dormir. Llamé al 112 a las cuatro de la madrugada, a las nueve de la mañana y, por tercera vez, pocos minutos después de las 10.30. Esta última llamada, al final, sirvió para que, cuando comenzó el fuego, la policía ya estaba cerca del lugar», anotaba el vecino. A la misma hora, una operaria del servicio de recogida de basuras avisaba a los bomberos al ver las primeras señales de humo. El fuego comenzó en una de las habitaciones delanteras de la planta baja.

Esos primeros minutos evitaron una catástrofe mayor. Los vecinos y los agentes de la Policía Local que habían sido avisados por el jaleo ayudaron a evacuar a los dos jóvenes que habían salido a la terraza tras las primeras señales de fuego e incluso lograron sacar del edificio algunos objetos peligrosos como una moto y bombonas de butano. Luego, para intentar salvar a los otros dos atrapados entre las llamas sí tuvieron que actuar los bomberos.En poco tiempo, los dos jóvenes, inconscientes, fueron tendidos sobre la acera y los miembros del 061 empezaron a reanimarlos. El primero no tardó en volver en sí aunque el segundo, pese a que se intentó reavivar, falleció.

Después, técnicos municipales acudieron al lugar para estudiar el estado del edificio y la Policía Nacional inició una investigación para esclarecer los hechos.