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Una mujer que reside en la calle Hiroshima llevó una disputa con un vecino a una operación de castigo contra el vehículo de este hombre. Un vetusto Opel Corsa sufrió dos ataques casi seguidos por parte de la mujer, uno de ellos, en noviembre de 2008 terminó con el coche pintado de azul y crema. Todo el coche, lunas y retrovisores incluidos. Apenas dos meses después, el 17 de enero de 2009, la saña contra el Corsa de la mujer renació y roció la carrocería con salfumán.
Por el primer asalto, la acusada fue condenada por un juzgado de Palma a una pena de multa y a pagar los daños causados, un total de 4.000 euros. En esa ocasión fue descubierta porque desde el Corsa salía un rastro de gotas de pintura que terminaba en la casa de la mujer. El segundo asalto fue presenciado por un testigo y fue enjuiciado ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Palma. En este caso, el abogado de la acusación particular, Eduardo Morey contaba ya con la sentencia acusatoria previa. El juicio terminó en una conformidad en la que la agresora admitió los hechos -en este caso había también un testigo presencial- y aceptó una condena de seis meses multa y el pago de los 1.380 euros que costó la reparación de los daños causados por el salfumán.