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El cómico Ben Stiller, disfrazado como uno de los Na'vi, los alienígenas del filme «Avatar», de James Cameron, fue el momento que más risas arrancó en la gala de los Oscar, que fue lenta y en momentos, tediosa.

Stiller apareció untado en azul, con los ojos amarillos, las orejas puntiagudas e incluso cola, tal y como los personajes que pueblan el universo de Pandora, el planeta donde se desarrolla la acción de «Avatar».

«Lloverá humor», afirmó Bill Mechanic, productor de la ceremonia en la jornada previa, pero lo cierto es que el espectáculo resultó largo y carente de ritmo en algunos momentos, con montajes excesivamente largos y sin demasiado interés.

La gala arrancó con un número musical a cargo de Neil Patrick Harris, tan suelto como en sus apariciones como presentador en los premios Tony y los Emmy, que precedió a la aparición de los conductores de la gala, Steve Martin y Alec Baldwin, que descendieron desde los cielos del teatro Kodak y bromearon sobre las películas candidatas al Oscar.

«Meryl Streep tiene el récord de candidaturas de una actriz, pero a mí me gusta decir que tiene el mayor número de fracasos», bromeó Martin ante las risas de su compañera de reparto en «No es tan fácil», de Nancy Meyers.

En ese filme también aparece Baldwin, lo que dio pie a más risas entre ellos: «`Qué trío más memorable!», dijeron los presentadores, para después estrecharse las manos y felicitarse por ello.

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Además del gag de Stiller, «Avatar» también fue objeto de los comentarios irónicos cuando los presentadores sacaron unas gafas en 3-D para hablar de Cameron, director del filme.

Ahí llegó una de las bromas más hirientes de la velada, cuando dijeron que Kathryn Bigelow, directora de «En tierra hostil» y ex mujer de Cameron, le había regalado a éste una cesta de regalos con un detonador, y que el realizador de «Titanic» le había devuelto el gesto comprándole un Toyota (su sistema de frenos han dado problemas de aceleración).

Otros momentos destacados fueron el montaje que parodió a la película «indie» revelación del año, la terrorífica «Panormal Activity», y la aparición de Pedro Almodóvar y Quentin Tarantino para presentar el Oscar a la mejor película extranjera.

«Es genial conocerte, siempre he sido un admirador de tus películas», dijo Tarantino, a lo que el manchego contestó: «A mí también las tuyas, aunque no entienda ni una palabra de ellas».

Por último, el público reaccionó con una gran carcajada cuando Tim Robbins presentó la candidatura de Morgan Freeman al mejor actor, por «Invictus».

Robbins recordó cuando coincidió con el actor en «The Shawshank Redemption», y allí, casi al final del rodaje, le enseñó lo que es realmente la amistad.

«La amistad es poder pedirle al otro que te traiga un café, así que Ted, por favor, tráeme uno. Porque te llamas Ted, *no?», dijo el ganador del Oscar por «Mystic River».