Joan Albertí, Manuel Fernández-Roca, Charo Sanz, Tòfol Sbert, Sole Haro y Pere A. Serra. | Eugenia Planas

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El hotel Mirador, del Paseo Marítimo de Palma, fue el lugar escogido para la despedida del ya ex delegado de Defensa en Baleares, Cristóbal Sbert. Más de un centenar de amigos, civiles y militares, se reunieron a manteles para celebrar un almuerzo-homenaje al coronel del Ejército del Aire Cristóbal Sbert, quien este mes de julio ha cesado al cubrir el periodo máximo de permanencia en el destino. La labor desarrollada al frente de la Delegación ha sido ejemplar. No solo reconocido por su trayectoria profesional, Cristóbal Sbert es muy admirado por su talante afectuoso y sus dotes para entablar conversación animosa y empatizar con todos los sectores de la sociedad isleña.

Por esta razón, sus amigos quisieron arroparle en una comida de despedida del cargo y entregarle un simpático obsequio que podrá disfrutar junto a su esposa, Sole Haro: un viaje de una semana a Londres. Por su parte, el jefe del Estado Mayor de la Comandancia general de Baleares, José Luis Codina, le entregó una placa en agradecimiento a la colaboración  prestada al Ejército de Tierra. Sbert dedicó unas simpáticas palabras a todos los amigos que se reunieron para desearle bonanza en su nueva singladura