La Ibiza de las marineras

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25-09-2017

Arena Mir es una boliviana de 33 años afincada en Ibiza. En la actualidad trabaja en el puerto deportivo de la Marina para un barco privado que realiza servicios chárter. El barco lo gobierna el capitán y ella es la única tripulante. Motivada por su pareja, también marinero de profesión, decidió enrolarse en el sector náutico: «hasta entonces me había dedicado a la hostelería. Resulta un plus porque en embarcaciones deportivas desarrollas las mismas labores, pero la oferta salarial es mucho más atractiva y por supuesto, el entorno mucho más bonito».

Ana Claudia D’Amico tiene 39 años y es azafata-marinera en la compañía de ferries Aquabus. Ana baja la rampa de la embarcación pendiente de las tareas que quedan por completar a bordo y ‘no dejar cabo suelto’. Al concluir su jornada «desconecto y si es necesario apago el móvil». Decidió trabajar con un horario establecido, en un empleo que por lo general exige disponibilidad 100%. Ella ha trabajado siempre en buques de pasaje desde hace poco más de cinco años y cuando, trabajando en taquilla, decidió dar el salto.

La capitán del buque Menorca de la compañía Mediterránea-Pitiusa, Anna María Escandell ya es conocida por muchos. Esta ibicenca de 42 años es patrón de altura y en 2014 fue la primera mujer en ejercer de patrón para la línea Ibiza/Formentera. Asimismo, es una de las protagonistas del capítulo Dones Pioneres en l’àmbit laboral a les Illes Balears del Anuario del Envejecimiento de la Universitat de les Illes Balears. Lleva casi 20 años embarcada y su pasión siempre fue la mecánica. Fue un error el que la llevó al mar entonces: «me confundí de curso. Quería sacarme el Grado Superior de Mecánica y resultó ser de Mecánica Naval, de puente».

Vanesa Santiago es una catalana de 35 años que lleva 15 años en Ibiza. Cuando su compañero de piso se compró un barco en Grecia para chartearlo en Ibiza: «debían traerlo aquí y me dijeron que les acompañara. Era mi primera travesía y fue complicado porque era invierno y el Mediterráneo es muy duro, pero fue una iluminación. Descubrí un mundo, algo que realmente me gustaba hacer y entonces decidí ir sacándome las titulaciones para algún día llegar a ser capitán y tener mi propia embarcación». Vanesa compagina la formación con su trabajo en el aeropuerto. Su última travesía fue en noviembre pasado con la Atlantic Rally for Cruisers (ARC) que parte cada año de las Canarias con unos 400 barcos con el objetivo de llegar hasta Santa Lucía, en el Caribe. «Llegamos a destino un mes y medio después».

La conciliación, la estacionalidad o la discriminación son algunos de los factores que intervienen en el desarrollo de esta profesión. Sin embargo existen diferencias para estas cuatro trabajadoras del mar en relación a su experiencia o el tipo de actividad que desarrollan. La estacionalidad es un componente que forma parte de la dinámica laboral de Ibiza. Para la capitán del Menorca es una forma de vida: «en estos cuatro meses no tengo un día libre. La conciliación con la vida personal es lo más duro. Depende de qué relación mantengas puedes llevarlo o no. Por suerte mi pareja siempre ha respetado mi trabajo, él sabe que lo que me gusta es el mar y además, luego llegan dos meses de vacaciones». En un oficio eminentemente masculino la discriminación es un aspecto presente sobre todo en las navieras de renombre, según Ana Claudia, que confiesa que en su actual empresa no tiene conflictos de este tipo pero «sí en la anterior, donde el capitán me hizo la vida imposible hasta que me vi fuera. Tengo carácter y pienso que es algo necesario para que te respeten en esta profesión». Para Arena sin embargo la discriminación es positiva en recreo. «Los armadores cada vez contratan más mujeres por esa polivalencia a la hora de desarrollar tareas». La consideración curiosa la aportan tanto Anna como Vanesa que aseguran que el sexismo viene muchas veces dado por mujeres: «a veces son los propios pasajeros los que te cuestionan, sobre todo mujeres. Al final nada es un impedimento si demuestras lo que vales, nada», constata la capitán. Para Vanesa hay una diferencia entre ser marinera y hostess (azafata): «Las hostess son casi todo mujeres y ahí es donde veo la discriminación. A mi no me interesa, pero si que es verdad que hay muchas marineras que tiran por ahí porque es la única manera de empezar». En la travesía ella tuvo que dejar claro que venía a aprender y no ha ayudar en cocina.

Vida a bordo

La vida a bordo es dura, requiere fuerza física y mental. En un barco te pones fuerte per se: «en travesías duermes en movimiento y el cuerpo trata de compensar el balanceo. Hay que estar fuerte para dormir y para las guardias, porque te duermes», explica Vanesa que asegura que el autocontrol es un must. «El carácter es importante porque los marineros ya están formados y tienes que hacerte valer, pero andar con mal genio todo el día no es bueno, hay que ser constructiva y no insoportable. Hay que tener claras las decisiones y no dejar que opinen sobre ellas», aclara Anna que como las demás, coincide en que la capacidad de decisión es lo más importante. Sobre lo que les llena: para Anna es «llegar a puerto cuando todo ha ido bien. Cuando algo falla, esa tensión, las miradas, esa palmadita en la espalda». Del mar, Vanesa valora esa «conexión con uno mismo y el universo. Aquello que nos agobia desaparece y entonces, es cuando encuentras la felicidad plena».

 

LA NOTA

Rompiendo el techo de cristal

La presencia de mujeres en un oficio eminentemente masculino ha ido creciendo a lo largo de estos años. Desde el Instituto Social de la Marina - entidad que gestiona la seguridad social de los trabajadores del mar - aprecian un aumento de afiliadas, aunque es difícil concretar las cifras por la cantidad de casos irregulares. Según Carmen Ruiz, directora del ISM de Ibiza «casi la mitad de las marineras de la Marina trabajan de forma irregular».

En cuanto a rangos en Ibiza hay dos jefes de máquinas para la naviera Baleària, una única pescadora a la vez que armadora -propietaria de la embarcación-. Pescadora también fue la hermana de Anna durante dos temporadas y ahora es marinera. Asimismo, Patricia de la compañía Trasmapi es capitán de la Marina Mercante. En España el sector náutico ya se ve ocupado por la presencia de alrededor del 35% de mujeres. El rango más elevado en España lo ostenta Macarena Gil Navarro, la primera práctico de puerto nombrada en 2015 para dirigir la seguridad del tráfico en el puerto de Algeciras, uno de los más importantes. La primera de 241 en toda España.

 

LA NOTA

Formación constante

Trabajar a bordo en nuestro país exige una formación continuada, costosa y de caducidad reducida. Solo en buques de pasaje como la línea Ibiza-Formentera requiere cuatro titulaciones: Formación Básica, Buques de Pasaje, Lucha Contraincendios y Buques de Rescate No Rápidos. «En el mar hay que estar muy preparado porque no sabes lo que te puedes encontrar. No creo que exista una profesión que te exija tanto reciclaje como esta, solo la de médico», declara la capitán que ahora tiene que formarse en contaminación del medio ambiente o terrorismo.

En Ibiza la oferta pública para realizar los diferentes cursos es escasa, por no decir inexistente pese a la alta demanda en el sector. Este ha sido el primer año que el centro Can Marines de Santa Eulària ha impartido la Formación Básica para marineros financiado por el SOIB, la UE y el Instituto Social de la Marina.

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