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El Diario de Sesiones del Congreso recoge fielmente las últimas palabras que pronunció como presidente de la Cámara el político Félix Pons, fallecido hoy en Palma de Mallorca a los 67 años, palabras que le sirvieron para animar a los diputados recién elegidos en las elecciones de 1996 y para dar las gracias.

Fue ante la Diputación Permanente de la Cámara Baja, el órgano que sustituye a los plenos en períodos inhábiles y cuando se disuelven las Cortes, en sesión celebrada el 25 de marzo de 1996, en vísperas de la constitución del nuevo Parlamento surgido de las elecciones generales del 3 de marzo, en las que venció el PP.

Consciente de que aquella era su última intervención en calidad de presidente del Congreso, el socialista mallorquín se reservó el cierre de la sesión para dejar constancia de su agradecimiento a parlamentarios, funcionarios de la Cámara y medios de comunicación, tras diez años ininterrumpidos como máximo responsable del Congreso.

La Diputación Permanente había convalidado por unanimidad un decreto-ley con ayudas a los afectados por un temporal invernal y acababa de aprobar el informe de dación de cuentas del final de legislatura, la quinta, una etapa política especialmente convulsa que puso final a más de doce años de gobiernos socialistas.

«Como acaban de ver sus señorías, a la Diputación Permanente y a la Presidencia le quedan 24 horas para arruinar el crédito que pudieran haber ganado en los años precedentes», comenzó Pons, quien a continuación advirtió de que «toda expresión es aventurada, porque nunca se sabe».

Después dijo: «Creo que sería indecoroso que al final de estos años no constasen en el Diario de Sesiones, en mis últimas palabras, dos cosas: Una, expresar mis mejores deseos a la nueva legislatura, a todos los diputados que han sido reelegidos, a los nuevamente elegidos y a aquellos que no han sido elegidos, en sus dedicaciones políticas y personales».

Y prosiguió: «Otra, expresar, pura y simplemente mi gratitud. Dar las gracias a los diputados de esta legislatura y de las anteriores, en la medida en que pueda llegarles el eco de mis palabras pronunciadas hoy».

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Pero también incluyó entre los destinatarios de su agradecimiento a los funcionarios del Congreso, a los medios de comunicación y a todos aquellos que contribuyeron para que se pudieran realizar «las importantes tareas» que el Parlamento tiene encomendadas.

«En la medida de nuestras posibilidades, hemos intentado que el trabajo estuviese a la altura de estas responsabilidades», dijo.

«Por tanto, que mi última palabra en el «Diario de Sesiones» sea, simplemente, gracias», concluyó.

Ovación

Todos los diputados que entonces formaban parte de la Diputación Permanente, se levantaron de sus asientos para dedicarle una amplia ovación, la última que recibió como presidente de las Cortes.

Su retrato permanece colgado en la galería del Palacio del Congreso donde figuran las efigies de todos los presidentes de la Cámara Baja.

Es el único pintado en blanco y negro, obra del artista Bernardo Pérez Torrens, y en él aparece dibujado con trazo preciso, casi fotográfico, sentado en un moderno sillón blanco.

Desde esa imagen, Pons mira fijamente al espectador, apoyado en la butaca su brazo izquierdo, cuya mano abierta forma con los dedos una especie de arco que se apoya en una cabeza ligeramente ladeada y pensativa.