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Después de recibir todo tipo de basuras durante más de cuarenta años, los terrenos que ocupaba el antiguo vertedero del Coll des Vent de Manacor están a punto de convertirse otra vez en una parte más del bosque que rodea la ermita de Santa Llúcia.
La Conselleria de Medi Ambient i Mobilitat inició los trabajos de sellado del antiguo vertedero durante los últimos meses del año pasado pero es ahora cuando, después de una inversión de 1,9 millones de euros, el paisaje ha empezado a cambiar y, en marzo, la vegetación volverá a ocupar la superficie del vertedero.
El conseller de Medi Ambient i Mobilitat, Gabriel Vicenç, visitó ayer la última fase de las obras junto al alcalde de Manacor, Antoni Pastor, y otros representantes del Consistorio. Actualmente, se están construyendo los pozos que tienen que canalizar el gas metano que durante los próximos diez años seguirán formando los residuos acumulados en el interior del vertedero.
«El gas que se forma aquí no se puede aprovechar energéticamente. Por esto, el metano acumulado en el interior del vertedero podrá salir poco a poco a través de los pozos y se conducirá hasta una antorcha dónde se quemará para minimizar la contaminación y la expulsión de gases invernadero en la atmósfera», explicó Javier Moreno, el geólogo que ha redactado el proyecto. De esta forma, en el próximo mes de mayo, cuando está previsto que acaben las obras, se habrá terminado de construir el sistema de canalización de agua de lluvia que tiene que evitar la contaminación del agua subterránea que abastece los pozos de la zona y se sembrarán arbustos autóctonos sobre el antiguo vertedero.
Se trata de una obra que, según el alcalde Antoni Pastor, «es el proyecto medioambiental más importante de los últimos veinte años en nuestro municipio».
Una actuación que «es cara, pero que desde la Conselleria hemos priorizado porque da solución a un problema que desgraciadamente hemos heredado: los grandes vertederos incontrolados», añadió el conseller Gabriel Vicenç.