El entrenador de rugby condenado, este miércoles, en la Audiencia de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Un entrenador de rugby ha aceptado este miércoles en la Audiencia de Palma una condena de dos años de prisión por abusos sexuales a una jugadora. El acusado, que ha indemnizado a la víctima con 9.000 euros por los daños morales, no podrá trabajar con menores durante los próximos 10 años. El tribunal ha tenido en cuenta la circunstancia atenuante de reparación del daño y ha acordado la suspensión de la pena de cárcel con la condición de que no cometa ningún delito en cinco años y que realice un programa de educación sexual.

Los hechos se remontan al año 2016. El joven, de 28 años, fue nombrado entrenador de un equipo alevín sub-14 de rugby de la Isla del que formaba parte la víctima, que entonces tenía 12. El acusado, según la versión del Ministerio Público, se convirtió en su referente «por conocerla desde la más tierna infancia». El rugby era la pasión de la niña, que quería llegar a ser jugadora profesional.

La Fiscalía recoge en su escrito que en distintas ocasiones en las que se encontraba a solas con la menor tras los entrenamientos o durante los viajes del equipo le dio palmadas y caricias en el trasero, así como besos en la comisura de la boca y abrazos prolongados en los que le rozaba los senos. También le daba masajes en las partes interiores de los muslos con intentos de alcanzar y tocarle la zona genital.

Al terminar algunos partidos, según la versión de la acusación pública, se sentaba en sus piernas bajo el pretexto de felicitarla por su buen juego y le comentaba los tangas que le gustaba que llevara. El Ministerio Fiscal señala que desde 2016 y hasta 2019, el entrenador mantuvo conversaciones de WhatsApp con la menor intentando que le enviara fotos de ella desnuda. El procesado le propuso, de forma indeterminada y sin éxito, encontrarse a solas con ella para mantener relaciones sexuales, así como participar en orgías con otros hombres.

A raíz de estos episodios, la menor ha sufrido secuelas emocionales como miedo, vergüenza y culpabilidad y tuvo que asistir a la Unidad Terapéutica de Abuso Sexual Infantil. El 12 de diciembre de 2019, el padre de la perjudicada interpuso una denuncia contra el entrenador de rugby ante la Guardia Civil.