El acusado, este jueves, en el juicio celebrado en la Audiencia de Palma. | Guillermo Esteban

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Un hombre ha aceptado ocho años de cárcel por intentar violar a una mujer cuando iba a trabajar en el polígono de Son Rossinyol. El acusado, de 36 años y origen caribeño, se ha declarado culpable de un delito de agresión sexual y otro de lesiones, este jueves, en el juicio celebrado en la Audiencia de Palma y deberá indemnizar a la víctima con 20.000 euros por los daños morales causados.

Los hechos enjuiciados tuvieron lugar sobre las 7.00 horas del pasado 29 de marzo. La mujer alumbró con su teléfono móvil un ascensor que iba a coger para dirigirse a su oficina cuando el acusado la abordó por la espalda. El hombre la cogió del cuello y la víctima se dio la vuelta y le preguntó quién era. El procesado le respondió: «Soy tu novio».

El agresor, a continuación, la agarró fuertemente del cuello y la tiró al suelo. La arañó por todo el cuerpo y le introdujo los dedos en los ojos. Acto seguido le rompió las medias y le quitó la ropa interior para introducirle los dedos en la zona genital. El hombre empezó a bajarse los pantalones mientras la perjudicada trataba de zafarse.

Los compañeros de trabajo de la mujer acudieron al lugar alertados por los gritos de la víctima y el asaltante, al oír que se aproximaba gente, la presionó fuertemente del cuello y le decía «cállate, cállate, no hables» a su vez que le tapaba la boca. El acusado, finalmente, huyó de las oficinas olvidándose su cartera con su carné de identidad en el lugar en el que intentó violar a la mujer.

El hombre regresó al lugar para recoger sus pertenencias y se encontró con patrullas de la Policía Local de Palma y de la Policía Nacional. «¿Me estáis buscando?», preguntó a los agentes antes de ser detenido.

La víctima fue trasladada al hospital Son Espases, donde le realizaron una primera exploración. Tenía lesiones en los genitales y contusiones en las rodillas. A consecuencia de estos hechos la mujer ha estado recibiendo tratamiento terapéutico y psicológico para conciliar el sueño, tratar el dolor de cervicales, la ansiedad y el miedo a la oscuridad.

La Fiscalía reclamaba inicialmente una condena de 14 años de cárcel para el hombre, pero este jueves la representante del Miniserio Público ha rebajado su petición a ocho años tras llegar a un acuerdo con el abogado de la defensa, Quico Ros.