Los ataques a las máquinas del procesado fueron grabadas por las cámaras de seguridad de dos locales de Palma. | P. NACIONAL

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Las llaman tragaperras porque máquinas para tirar el dinero no quedaba del todo bien. Cuando uno entra a un salón de juegos lo que suele ocurrir es que sale de allí con menos euros en el bolsillo de lo que esperaba. Lo puedes asumir o frustrarte cada vez que no salgan las cosas como esperabas. Lo que no está bien es pagarlo con los dispositivos, ya que lo normal es acabar sentado en un banquillo en un juzgado de lo Penal. Es lo que le ocurrió a O. C., un hombre de nacionalidad rumana, que este miércoles fue condenado en Palma al pago de una multa de 1.440 euros tras declararse culpable ante la magistrada de dos delitos de daños. No tenía más remedio. Los golpes que propinó a varias máquinas tragaperras en dos salones de juego de la capital balear fueron registrados por las cámaras de seguridad.

El primer episodio se remonta a las 16.00 horas del 14 de septiembre de 2020 en un establecimiento de la plaza de las Columnas. El procesado no tuvo una buena tarde con los juegos de azar y al quedarse sin dinero en efectivo no dudó en coger un taburete y empezar a golpear a la máquina, como echándole la culpa de su fracaso. En ese momento fue reprendido por varias personas, entre ellas los trabajadores. Camino a la salida agarró de nuevo un asiento y destrozó otro dispositivo. La factura de su frustración superó los 2.000 euros, según los representantes de la empresa que gestiona el establecimiento. Dicha cantidad está pendiente de valoración pericial para que los perjudicados pueda ser recompensados económicamente.

Ni dos meses transcurrieron hasta que el acusado volvió a las andadas, esta vez en es Rafal Nou. De nuevo una tragaperras no respondió a sus deseos y la emprendió a puñetazos contra el monitor, que dejó hecho añicos. El arreglo fue valorado en 660 euros. A pesar de que estaba grabado pudo esquivar a la Policía Nacional durante varios meses. No fue arrestado por los agentes hasta febrero de 2021. Horas más tarde, quedó imputado por dos delitos de daños. Casi dos años más tarde le llegó la hora de responder por sus hechos. Dio el visto bueno a la multa de 1.140 euros tras el acuerdo alcanzado por su abogado con la fiscal antes de iniciarse la vista. A partir de este momento tendrá que ir pagando la responsabilidad civil en cómodas mensualidades. Lo que no está tan claro es si sigue buscando la suerte en los salones de juego.