Policía Nacional en un control frente a la entrada de Son Banya. | Alejandro Sepúlveda

Alarma en Son Banya por el aumento de robos con violencia en las últimas semanas. Hasta la fecha, el poblado era un lugar relativamente seguro para los centenares de clientes que acuden a comprar al mayor supermercado de la droga de Balears. A raíz de un altercado violento protagonizado por un joven que acabó detenido por pegar a su hermano y amenazar a su madre de muerte en el poblado, la Policía Nacional recibió una serie de chivatazos en relación a una importante oleada de ataques violentos perpetrados por dos encapuchados en las calles de Son Banya.

Los delincuentes, que no son muy avispados, para no ser descubiertos cubrían su rostro con pasamontañas, pero todos los residentes no tardaron en descubrir que tras el disfraz se encontraban dos vecinos históricos del poblado que acaban de salir de prisión. Con la finalidad de proteger el negocio de venta de droga, los clanes gitanos no tardaron en ‘venderlos’ y entregárselos en bandeja a los cuerpos policiales con la intención de que los detuvieran. El último incidente por el que acabó detenido fue hace una semana después de agredir a su hermano y amenazar de muerte a su madre.

Al parecer, el individuo arrestado estaría enfadado con su hermano porque durante su estancia en prisión la víctima no habría accedido a sus peticiones de llevarle dinero. Una vez en libertad, el pasado 29 de octubre, el joven detenido acudió a la calle Cotlliure del barrio de Camp Redó para buscar venganza. Un corte en la ceja que precisó puntos de sutura fue el resultado de esta primera agresión. Poco después fue a Son Banya y con un pincho amenazó a la madre y familiares.