Freddy Fernández, Xisco Gràcia, Juan Carlos Lázaro y Davide Ansaldi. | Xisco Gràcia

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Para Freddy Fernández, amante del espeleobuceo y compañero de Miquel Perelló, era un domingo cualquiera. Sin embargo, todo cambió con tan solo una llamada. Era Xisco Gràcia alertando de que Miquel Perelló no había salido de la cueva de Sa Gleda, en la que se encontraban realizando una inmersión. En esa inmersión también estaba Davide, aunque en el momento de la desaparición se encontraba realizando una topografía en otra parte de la cavidad.

El recuerdo del complicado rescate de Xisco, que en 2017 permaneció unas 60 horas atrapado en el interior de la cueva de Sa Piqueta, recorría la mente de todos. En aquella ocasión, el propio Freddy y otro espeleobuceador, fueron los primeros en lograr llegar hasta su compañero desaparecido. Aquella experiencia dejaba ayer una cosa clara: Desde el primer momento se tenía que trabajar a contrarreloj para localizar y sacar a Miquel Perelló con vida.

«Enseguida nos desplazamos hasta el lugar e hicimos una primera reunión. Al principio éramos unos 7 o 8 compañeros de espeleobuceo y los equipos de emergencia», explicaba esta mañana Freddy. El operativo de rescate se activó en torno a las 16:30. Hasta el lugar se desplazaron Bombers de Mallorca, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), Policia Local de Manacor, SAMU 112, Policía Nacional y unos 20 voluntarios de la Federación Balear de Espeleología y de la Societat Espeleològica Balear.

Hablan los héroes del rescate: «Fue una gran alegría encontrarlo vivo, estaba super tranquilo»

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El plan inician era esperar a un equipo de los GEAS, especializados en cuevas, que volaba desde Madrid para participar en el delicado rescate. En un principio ellos tenían que ser los encargados de realizar la inmersión. Pero los compañeros de Miquel Perelló, muchos con un largo recorrido en el mundo del espeleobuceo, se veían preparados para intentarlo. «Sin autorización no podíamos entrar en el agua. Les explicamos que teníamos el equipo necesario y a gente preparada. Si estaba vivo nosotros teníamos claro en que zona de la cueva iba a estar. Era el único lugar donde podía sobrevivir», relata Freddy. Después de un largo diálogo, el grupo de GEAS de Madrid que organizaba el plan de rescate autorizó a dos de los voluntarios para iniciar la búsqueda del desaparecido. Davide y Freddy iban a ser los encargados de la primera inmersión.

Freddy, en referencia al rescate de Xisco Gràcia en Sa Piqueta, explica que esta vez «la cueva era muy espaciosa» y que «la navegación fue relativamente fácil». Tras 45 minutos de buceo llegaba el momento clave. Davide y Freddy se aproximaban a la sala cercana al punto donde Perelló y Xisco se habían perdido de vista. Si estaba vivo tenía que estar allí.

«Cuando vamos llegando con Davide empezamos a ver el material y fue una primera alegría. Poco después, a mano izquierda, vemos un foco encendido y ya sabemos que está allí. Estaba super tranquilo, sentado. Nada más vernos, nos dice: «¿Qué ha pasado? Llevo aquí 7 horas». Encima nos reclamaba que habíamos tardado», cuenta Freddy en un tono alegre y de humor a sabiendas que su compañero ya se encuentra a salvo.

Explica Freddy que fue el propio Perelló, que se encontraba en perfectas condiciones, quien insistió a sus dos rescatadores en abandonar la cueva por sus propios medios: «"¿Salimos? Vámonos", me dijo. Al comprobar que teníamos material suficiente y la seguridad estaba garantizada decidimos salir. En un principio la inmersión era solo para comprobar si estaba vivo pero él nos insistió en salir». A la salida Miquel Perelló fue atendido en primera instancia para comprobar que se encontraba bien. Posteriormente fue trasladado al Hospital de Manacor para realizar las pruebas oportunas. «Todo el equipo ha sido muy profesional. Hubo una gran ayuda por parte de todos en muy poco tiempo. Muchas gracias», concluye Davide.