Policías nacionales y sanitarios del SAMU-061 atendieron al paciente. | Vasil Vasilev

Estuvo a punto de morir ahogado, pero una patrulla de la Policía Nacional le salvó la vida. El pasado domingo, sobre las 13.15 horas, la sala del 091 recibió la llamada de una mujer desesperada pidiendo ayuda. Su marido, un español de 60 años, no podía respirar y se estaba poniendo morado a consecuencia de una obstrucción de las vías respiratorias por culpa de un atragantamiento producido mientras estaba comiendo.

Rápidamente, una dotación policial que se encontraba en las inmediaciones acudió al lugar. Los policías fueron recibidos por una mujer que estaba llorando y muy alterada. Así como pudo explicó a los funcionarios que su marido se había atragantado y que no podía respirar. Los agentes subieron a la primera planta y observaron como el hijo del accidentado lo tenía en pie haciéndole la maniobra de Heimlich. La víctima se encontraba inconsciente, no respiraba y su piel estaba morado. Acto seguido, lo colocaron decúbito supino y comenzaron a realizar la maniobra de reanimación cardiopulmonar.

Tras cinco minutos de trabajo, observaron como la piel recuperaba a su color, pero el varón permanecía inconsciente. Minutos más tarde, se incorporó una dotación de sanitarios del SAMU-061 que acudió al lugar y se sumaron al trabajo realizado por sus compañeros. Poco después, se consiguió estabilizar al paciente y trasladarlo al hospital. Los sanitarios afirmaron que gracias a la actuación policial, el hombre sigue vivo.