Un vecino de la zona lee ‘Ultima Hora’ en el bar Cupido. | Juan P. Martínez

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El residente de Magaluf, el que lleva toda la vida allí, está curado de espanto. Nada le sorprende ni nada le asusta. Tampoco la paliza que los dos jóvenes turistas británicos propinaron al taxista la madrugada del martes. En el bar Cupido, uno de los puntos neurálgicos de trabajadores y vecinos de la zona, no se habla de otra cosa. «Y así estaremos varios días», replica, Ultima Hora en mano, uno de los que está sentado en la terraza del local.

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«Ya echábamos de menos que todo el mundo hablara de Magaluf», sostiene, con cierta sorna, otro de los que toma café allí. Recuerda que hace unos años este núcleo calvianer era noticia a nivel nacional casi cada día. Y no por nada bueno, precisamente. Todos los allí presentes coinciden en algo y es que con más policía en las calles no pasarían este tipo de cosas. «Esto se arregla si hubiese más agentes por las noches. Saben lo que hay y no ves a nadie por aquí», se lamentan. A Gabi, el taxista agredido, lo conocen la gran mayoría. Ha trabajado muchos años de seguridad en distintos locales de Punta Ballena. «Es muy grande y fuerte. Hay que echarle narices para tumbarlo», comentan.

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El lugar de la paliza. Fotos: J.P.M.

En el lugar de la agresión son muchos los turistas que se detienen y miran al suelo. Buscan restos de sangre, pero los operarios de Calvià 2000 hicieron bien su trabajo. A 50 metros de allí hay una parada de taxis. Y en la puerta del hotel de al lado, uno deja a varios clientes y espera a que se monten otros para realizar un nuevo servicio. Él está de día, pero conoce bien la noche. «Estuve muchos años con el otro turno. Se gana más, sí, pero llega un punto en el que no vale la pena», subraya. Prefiere guardar el anonimato, pero habla sin tapujos. «Los que vienen aquí son gamberros y hacen lo que les da la gana. Esta gente, cuando bebe, es imprevisible. Trabajas con el corazón en un puño», comenta.
-¿Y hay solución?
-Llevamos cuarenta años así.