Gabriel Fabián Callero explica la agresión que sufrió en Magaluf. | Guillermo Esteban

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Gabriel Fabián Callero, argentino de 57 años, es el taxista de Calvià que sufrió una brutal paliza por parte de dos turistas británicos. Uno es marine y el otro ingeniero naval. El hombre, un tipo corpulento que mide cerca de dos metros y pesa más de 120 kilos, continúa dolorido desde la agresión que recibió el pasado martes alrededor de las dos de la madrugada. «Circulaba por la Avenida Magaluf tras dejar a un cliente unos 50 metros antes. Iba despacio y uno de estos individuos, que eran tres, se tiró sobre el capó del coche», explica la víctima. Gabriel Fabián se bajó del taxi para comprobar si habían causado algún tipo de daño y no vio nada. Se dirigió a ellos y les preguntó qué estaban haciendo.

«El grandote me dijo que era una broma y le dije que eso no es ninguna broma y que la cosa no iba con él. Me di la vuelta y me empezó a pegar. Me tiraron al suelo y me dieron patadas y... bueno, las consecuencias son estas», dice señalándose la cabeza en el patio de los juzgados de Vía Alemania. «Me pegó la primera piña en la cabeza, la segunda también y es la que me hizo caer de costado. Empezaron a tirarme patadas en la cara y en la cabeza. Yo pensé que no había perdido el conocimiento, pero viendo los vídeos sí». Gabriel Fabián sufre mareos y náuseas a raíz del aluvión de golpes. «Gracias a Dios no tengo nada roto. Me hicieron un TAC en la cabeza y está bien, no tengo derrames en el cerebro, no tengo huesos rotos en el cráneo», comenta. «El tipo me saltó en la parte baja de la cintura y empezó a pegarme en la zona de la cabeza cuando yo ya estaba knock out».

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El taxista lleva numerosos puntos en el entrecejo y ocho en la parte trasera de la cabeza, unas tiritas cicatrizantes en la oreja izquierda, así como magulladuras por todo el cuerpo. Gabriel Fabián llegó a Mallorca en 2003 y trabajó hasta 2017 como portero de seguridad en locales de ocio nocturno de Magaluf. «Nunca vi a unos tipos que se ensañaran tanto con alguien. Cuando me pegó los dos golpes y caí yo todavía estaba consciente. Yo pienso que ya no era para más. Cuando uno se pelea en la calle y la otra persona se cae ya está. La pelea se terminó y estos tipos siguieron. Yo en diciembre de 2006 me rompieron una botella en la cabeza, me cortaron y me dejaron una oreja colgando, la pasé chunga también». En 2018 empezó su andadura con el taxi hasta la actualidad.

La mañana de este miércoles el juez de guardia ha decretado la puesta en libertad para los dos británicos. El titular del juzgado de Instrucción número 7 de Palma les ha impuesto una fianza de 7.000 euros para asegurar las responsabilidades civiles. Los dos detenidos, de 21 y 22 años, sólo han respondido a las preguntas de su abogado defensor, Toni Vidal. Los jóvenes han reconocido que se subieron al capó del coche porque iban borrachos y que el conductor les intentó agredir.