La droga estaba destinada al poblado de Son Banya.  | Alejandro Sepúlveda

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La Audiencia de Palma ha absuelto a cuatro acusados por la incautación de un kilo de cocaína destinado a Son Banya. Los jueces de la Sección Segunda consideran que se trató de un delito provocado por uno de los procesados que dio un chivatazo a un agente de la Policía Nacional. Los investigadores intervinieron la cocaína oculta en un Renault Megane de uno de los encausados, que fue defendido por el abogado Gaspar Oliver. El hombre relató que quería pagar con droga un vehículo de alta gama a otros dos sospechosos y estos se negaron.

Uno de los implicados era confidente de un inspector jefe de la Policía Nacional y le informó de que una persona que salía de Manacor iba a llevar a cabo esa transacción el 17 de diciembre de 2019. El agente explicó en el juicio que recibió el mensaje un día antes de que interceptaran el vehículo. La sala llega a la conclusión de que los acusados se concertaron para el transporte de la sustancia estupefaciente y que la iniciativa la llevaba el propio confidente. «La posible dedicación al tráfico y/o tenencia de droga del conductor, más allá de esta concreta operación en la que fue detenido, es un hecho sobre el que no se ha practicado prueba de contenido suficiente», señala el tribunal.

«No hubo una previa investigación de la que se obtuvieran datos objetivos y los antecedentes penales del conductor son de cierta antigüedad, por lo que la duda ha de favorecer al acusado». La Audiencia también absuelve a los otros tres enjuiciados, asistidos por David Salvà y Óscar Rubiales, después de haberse acreditado que uno de ellos era confidente de la policía y respecto a los otros dos no se ha podido demostrar su participación en los hechos.