Una de las calles de Muro este sábado de madrugada, con miles de jóvenes bebiendo y cantando. | Redacción Sucesos

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Más de 4.000 jóvenes llegados desde toda Mallorca protagonizaron este fin de semana un macrobotellón en Muro que duró doce horas y que se saldó con peleas, comas etílicos y 72 llamadas de los vecinos indignados, que no podían dormir. El dispositivo policial se vio desbordado y un coche patrulla fue zarandeado por la multitud. Los agentes tuvieron que huir entre insultos y lanzamiento de latas contra ellos.

Tal y como ocurrió hace unas semanas en Alcúdia, la macrofiesta fue publicitada en las redes sociales y a partir de las siete de la tarde los agentes municipales detectaron que numerosos coches estaban aparcando junto al cementerio, a unos 800 metros del pueblo.

De toda Mallorca

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Esa noche, solo había cuatro policías de guardia, que comenzaron a identificar a algunos de los grupos y comprobaron que habían llegado de Palma, Pollença, Alcúdia, Can Picafort, sa Pobla, Andratx o Calvià, entre otros municipios. La mayoría de ellos se desplazaron a la calle Germanies y comenzaron la juerga en algunos bares. Hay vídeos virales donde decenas de jóvenes hacinados en los locales beben, cantan y bailan, la mayoría de ellos sin mascarilla y sin respetar las medidas anti COVID.

A la medianoche, muchos vecinos que no podían conciliar el sueño empezaron a llamar a los equipos de emergencia, que en total recibieron 72 quejas. El momento más crítico se registró cuando una multitud rodeó el coche de la Policía Local y lo comenzó a zarandear. Los agentes, impotentes, tuvieron que marcharse y recibieron una lluvia de insultos y de lanzamientos de latas y basura. Durante la noche dos jóvenes fueron atendidos por un coma etílico, debido a la ingesta masiva de alcohol, y se registraron varias peleas entre pandillas. A las cuatro de la madrugada se dio por finalizado el macrobotellón y cuando amaneció el panorama era desolador: las calles llenas de vasos, cajas de tabaco, papeles y suciedad.

El apunte

Críticas al Ajuntament por no montar un dispositivo policial más contundente

Los cuatro agentes de la Policía Local de guardia ayer noche fueron desbordados por los miles de jóvenes que paseaban por las calles, muchos de ellos bajo los efectos del alcohol. Fuentes de emergencias mostraron su malestar por esta situación: «A los policías los han dejado vendidos, podría haber sido muy grave cuando la multitud los ha rodeado y los ha empezado a insultar». La fiesta había sido publicitada en las redes sociales y era un secreto a voces, por lo que no se explican por qué el Ayuntamiento no reaccionó.