El joven fue interceptado en uno de los controles rutinarios que cada fin de semana monta la Policía Local de Palma. Foto: R.S.

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Guardaba una foto del NIE de un amigo en su móvil. Y cuando fue parado por la Policía Local de Palma en un control rutinario, y tras dar positivo en la prueba de alcoholemia, se lo mostró a los agentes. Horas después acabó imputado por un delito de usurpación además de contra la seguridad vial.

Los hechos tuvieron lugar la noche del sábado sobre las 23.00 horas. En uno de los controles que realiza cada fin de semana la Policía Local interceptaron a uno de los vehículos. Tras ser sometido a la prueba de alcohol dio positivo hasta tal punto de cometer un delito penal. A la hora de la identificación sacó su móvil y mostró un NIE, que los agentes anotaron, al igual que un teléfono móvil. La cosa parecía que quedaba ahí. Pero no.

Al día siguiente, desde el cuartel de San Fernando, se pusieron en contacto con el titular del número de teléfono, que resultó ser el amigo del conductor. El joven comentó a los agentes que a él no le habían parado en ningún control y ni mucho menos había dado positivo. Tuvo que acudir a dependencias policiales para aclarar lo ocurrido. Los funcionarios que se encontraban en el control confirmaron que ese varón no era el mismo que conducía el coche.

El perjudicado, este domingo por la tarde, puso la denuncia contra su amigo, que será investigado por un delito de usurpación y otro contra la seguridad vial.